En una reciente y explosiva entrevista, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido el tablero geopolítico regional al afirmar que la opción militar contra el régimen de Nicolás Maduro sigue estando sobre la mesa. Con un tono desafiante, el mandatario estadounidense subrayó que la presión sobre Caracas no solo continuará, sino que podría escalar de manera drástica si el Palacio de Miraflores no modifica su rumbo. Estas declaraciones marcan un nuevo pico de tensión en la relación bilateral, dejando claro que Washington no piensa retroceder en su estrategia de cerco diplomático y económico. El núcleo de esta nueva ofensiva radica en el endurecimiento del bloqueo naval y la persecución de la flota petrolera venezolana. Trump confirmó que las fuerzas estadounidenses han intensificado la interceptación e incautación de buques cargados con crudo, argumentando que estos recursos son utilizados para financiar actividades ilícitas y sostener el aparato represivo de la dictadura. “Si son lo suficientemente insensatos como para navegar, sus barcos terminarán en nuestros puertos”, advirtió el presidente, vinculando directamente la economía del petróleo con el sustento del régimen chavista. El mensaje directo a Miraflores y la estrategia de Washington Al ser consultado sobre si su objetivo final es forzar la salida de Nicolás Maduro del poder, Trump optó por una respuesta críptica pero cargada de intención: “Él sabe exactamente lo que quiero. Lo sabe mejor que nadie”. Esta frase sugiere que existen canales de comunicación o mensajes claros enviados desde la Casa Blanca que el dictador venezolano conoce de sobra. Sin embargo, la negativa a descartar un conflicto armado añade un elemento de incertidumbre que mantiene a la comunidad internacional en vilo, ante la posibilidad de que las escaramuzas marítimas actuales se conviertan en un enfrentamiento de mayor escala. Impacto interno y el “Dividendo Guerrero” Más allá de la política exterior, el presidente aprovechó el contexto de estas tensiones para reforzar su vínculo con las fuerzas armadas. Trump anunció la creación de un “dividendo guerrero” de 1.776 dólares para cerca de un millón y medio de militares, un bono que, según sus palabras, se financia gracias a la bonanza generada por su política de aranceles y la ley “One Big Beautiful Bill”. Este movimiento busca consolidar el apoyo interno en un momento donde el discurso de “mano dura” contra las dictaduras extranjeras se entrelaza con una narrativa de prosperidad económica y fortalecimiento de la defensa nacional. Compartir Navegación de entradas Disparos en la madrugada: dos hombres enfrentarán proceso por homicidio en La Brisa, León Nueva Ley de Cine en México y su impacto en la industria