Las celebraciones de fin de año en el estado de Guanajuato se han visto empañadas por un drástico aumento en los accidentes por quemaduras. Según informes de la Secretaría de Salud estatal, el mes de diciembre ha registrado un incremento del 150% en las atenciones médicas por esta causa, transformando lo que debería ser una temporada de paz en una crisis de salud pública que afecta principalmente a los menores de edad.

Juan Gerardo García Dobarganes, director del Centro Estatal de Cuidados Críticos, reveló que mientras en un mes ordinario se atienden alrededor de 20 pacientes, la cifra ha escalado hasta los 50 casos en este periodo. Este repunte no es un hecho aislado, sino una tendencia que se repite año tras año debido a factores culturales y la falta de prevención en los hogares.

LA PIROTECNIA: EL ENEMIGO OCULTO EN LAS TIENDITAS

La principal causa de estas lesiones sigue siendo el uso de pirotecnia. A pesar de las campañas de prohibición y los operativos de seguridad, la venta clandestina de cohetes y explosivos persiste en los barrios de municipios con mayor densidad poblacional como León, Irapuato, Celaya y Salamanca. El personal médico alerta que los artefactos comercializados actualmente son mucho más potentes y peligrosos que en décadas pasadas, capaces de causar mutilaciones instantáneas o daños irreversibles en la piel.

Las autoridades señalan una preocupante falta de “cultura del autocuidado”. Muchos padres de familia, en lugar de reportar la venta ilegal de estos artículos, los adquieren para sus hijos, primos o sobrinos. Esta negligencia se traduce en tragedias evitables, como el caso recordado por el personal de salud de un menor que sufrió quemaduras en el 95% de su cuerpo tras un accidente relacionado con explosivos, marcando profundamente a los equipos de urgencias que luchan por salvar estas vidas.

RIESGOS EN EL HOGAR Y FACTORES AGRAVANTES

Además de la pirotecnia, el Centro Estatal de Cuidados Críticos ha identificado otros factores de riesgo que contribuyen a las estadísticas de diciembre. Los accidentes por fuego directo, a menudo provocados por fogatas improvisadas para combatir el frío o el uso de sustancias ilícitas en la vía pública, también han sumado pacientes a las unidades de cuidados intensivos. En el entorno doméstico, el exceso de confianza al cocinar cenas de gran escala o el uso de luces navideñas de baja calidad que provocan cortocircuitos son causas secundarias de importancia.

La Secretaría de Salud hace un llamado urgente a la población para evitar el uso de cualquier tipo de artificio pirotécnico. Las quemaduras graves no solo dejan cicatrices físicas, sino secuelas psicológicas y sociales que pueden durar toda la vida. Ante cualquier incidente, se recomienda no aplicar remedios caseros como pasta de dientes o grasas, y acudir de inmediato a los servicios de emergencia para recibir atención especializada.

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