(Fotografía:Especial)

Redacción: Salvador Moreno

Los accidentes de pipas en México han sido una constante en los últimos años: de 2016 a 2025 se registraron al menos 374 incidentes relacionados con el transporte de combustible, lo que significa que, en promedio, hubo un accidente cada diez días en ese periodo, según datos de autoridades federales.

Este fenómeno se ha manifestado en distintos puntos del país, desde carreteras federales hasta zonas urbanas densamente pobladas, desencadenando volcaduras, explosiones y, en algunos casos, pérdidas humanas y daños materiales importantes.

Explosiones y accidentes de pipas de gas LP que marcaron al país

Los accidentes de pipas en México no son aislados: varios de ellos han tenido consecuencias graves. Un ejemplo fue la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de la Concordia, Iztapalapa (Ciudad de México), donde el vehículo que transportaba miles de litros de gas volcó y detonó, dejando múltiples heridos y víctimas, así como daños a vehículos y estructuras cercanas.

Además, en años recientes se han reportado incidentes en distintas entidades que ilustran el riesgo de este tipo de transporte, especialmente cuando ocurre en zonas urbanas o carreteras transitadas.

A nivel histórico, el problema no es nuevo. Accidentes como la deflagración de pipas en Milpa Alta o incidentes en autopistas principales han evidenciado la vulnerabilidad en la seguridad del transporte de hidrocarburos, lo que ha impulsado llamados a reforzar normas y protocolos de operación.

accidentes de pipas en México con pipa volcada en carretera

(Fotografía: Especial)

Seguridad en el transporte de combustible y medidas preventivas

La frecuencia de los accidentes de pipas en México ha puesto sobre la mesa la importancia de la seguridad en el transporte de combustible y la regulación del sector. El transporte de hidrocarburos, especialmente gas LP y gasolina, implica riesgos inherentes que deben ser atendidos mediante inspecciones rigurosas, mantenimiento adecuado de unidades y cumplimiento de normas por parte de las empresas operadoras.

Autoridades como la Secretaría de Energía (Sener) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) son responsables de establecer políticas, permisos y supervisión que garanticen que las pipas operen con condiciones óptimas.

Sin embargo, incidentes recurrentes han evidenciado que aún hay retos, tanto en la gestión operativa como en la educación vial y la coordinación entre autoridades locales y federales para prevenir tragedias y reducir la ocurrencia de siniestros.

Compartir