Como cada año, una marea humana ha comenzado a movilizarse desde el estado de Guanajuato hacia el vecino estado de Jalisco. La peregrinación a San Juan de los Lagos es uno de los actos de devoción más importantes de la región, donde miles de ciudadanos de León caminan por días para cumplir mandas o dar gracias. Este fenómeno religioso no solo moviliza el espíritu, sino también una compleja logística de seguridad y salud para proteger a los caminantes en las carreteras.

Las autoridades de Protección Civil han reportado una afluencia masiva en las rutas tradicionales. Durante la peregrinación a San Juan de los Lagos, los fieles enfrentan climas extremos, desde el calor intenso del día hasta las bajas temperaturas de la madrugada. A pesar de los retos físicos, la motivación principal sigue siendo la visita a la Virgen de San Juan, consolidando este trayecto como un pilar de la identidad cultural y religiosa de los habitantes del Bajío mexicano.

Operativos de seguridad y fe en el camino

Para garantizar que la peregrinación a San Juan de los Lagos transcurra sin incidentes mayores, se han instalado diversos puestos de hidratación y atención médica. Elementos de la Guardia Nacional y policías estatales vigilan los tramos carreteros para evitar accidentes con vehículos de carga. Es vital que los asistentes sigan las recomendaciones oficiales, como caminar en grupos compactos y portar ropa con elementos reflejantes para ser visibles durante los trayectos nocturnos hacia el santuario.

El impacto económico en la zona también es notable debido a la peregrinación a San Juan de los Lagos. Comerciantes locales y servicios de transporte ven un incremento en su actividad gracias a los “sanjuaneros”. Sin embargo, el enfoque primordial de los organizadores sigue siendo la integridad del peregrino. Se espera que el flujo de personas continúe en aumento durante los próximos días, alcanzando su punto máximo con la llegada de las principales columnas de fieles a la Catedral Basílica en territorio jalisciense.

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