(Fotografía:Grupo Reforma)

Redacción: Victoria Dueñas

En el Senado de la República no todo es legislar, debatir leyes de energía o discutir el futuro del país. Entre el rancio olor a papelería oficial y el pesado andar de los políticos, ha florecido un oasis de vanidad donde la “austeridad republicana” se retoca con rímel y se fija con spray de alta duración.

Gracias a las cámaras de Reforma, que captaron el momento exacto, hoy sabemos que el segundo piso de la Cámara Alta alberga un secreto mejor guardado que cualquier partida presupuestal: una estética privada.

De la CFE al “Blow-Dry”

Donde antes se gestionaban asuntos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), hoy fluye otra clase de energía. El espacio, que permanecía vacante desde la legislatura pasada, ha sido “reconvertido” en un centro de comando para el maquillaje y el peinado.

Según fuentes parlamentarias, este rincón de belleza no es para cualquiera; fue habilitado específicamente para el uso de la senadora morenista y aspirante a la gubernatura de Chihuahua, Andrea Chávez, y su círculo más cercano. Al parecer, para liderar la transformación, primero hay que transformar el peinado.

El equipo de “combate”

El inventario del recinto no deja lugar a dudas sobre las prioridades legislativas de sus ocupantes:

  • Dos sillas negras de estilo profesional frente a espejos que, seguramente, han visto más delineados que reformas constitucionales.

  • Un lavadero de cabello para enjuagar las penas parlamentarias.

  • Una caja rosa de un metro de altura, que resguarda el arsenal de brochas y polvos necesarios para enfrentar las cámaras.

  • Servicio VIP: Jazmín Espíndola, la encargada, asegura que con cita previa hasta manicurista les consigue.

“Conforme vayan llegando” (pero no todas)

El salón opera bajo una fachada de humildad: por fuera solo cuelga una placa con la leyenda “Vacante”. Sin embargo, dentro, la actividad es frenética los martes y miércoles de 7:00 a 14:00 horas.

Lo curioso es la selectividad del “club”. Mientras el país habla de unidad, en el Senado el peine divide: fuentes legislativas aseguran que a las senadoras del PVEM ni les avisaron, e incluso varias compañeras de Morena no tenían idea de que podían retocarse el “look” entre votación y votación.

¿Volvieron los tiempos de Gamboa?

Para quienes creen que esto es una novedad de la nueva política, la historia tiene otros datos. Los trabajadores más veteranos recuerdan que, entre 2015 y 2018, bajo la presidencia de Emilio Gamboa en la Jucopo, ya existía un servicio similar.

Parece que, a pesar de los discursos de cambio, hay lujos que son transversales a las ideologías. Porque una cosa es el pueblo y otra, muy distinta, salir con el cabello encrespado en la transmisión del Canal del Congreso.

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