(Fotografía:Especial) Redacción: Salvador Moreno El sistema de salud en el bajío atraviesa momentos críticos debido a una creciente demanda de servicios médicos. Actualmente, la crisis hospitalaria en Guanajuato se ha convertido en un fenómeno complejo. Los hospitales administrados por la Secretaría de Salud han reportado un incremento notable en su afluencia diaria. Este aumento no se debe necesariamente a un brote epidémico repentino o al incremento de enfermos en la población. La realidad es que las instituciones federales, como el IMSS y el ISSSTE, han comenzado a saturarse. Esta situación obliga a que los pacientes busquen atención en clínicas estatales, aumentando la carga de trabajo en unidades que no siempre cuentan con los recursos presupuestarios necesarios para cubrir la demanda total de la región. El programa de “cero rechazo” y la presión asistencial Ante esta crisis hospitalaria en Guanajuato, la Gobernadora Libia Dennise García ha implementado una política denominada “cero rechazo”. El objetivo principal de este programa es garantizar que ninguna persona, sin importar su estatus de derechohabiencia, sea negada de atención médica inmediata al llegar a un hospital estatal. Esta medida busca proteger la integridad de los ciudadanos ante la falta de capacidad operativa en las instituciones federales. Sin embargo, la implementación de este modelo ha generado una presión asistencial sin precedentes. Los centros médicos estatales, apoyados por una red de 42 unidades hospitalarias y el Sistema de Urgencias del Estado de Guanajuato (SUEG), deben gestionar ahora a una cantidad de pacientes que excede las capacidades para las que fueron diseñados originalmente. (Fotografía:Especial) Exigen mayor infraestructura federal para atender a derechohabientes La crisis hospitalaria en Guanajuato tiene una raíz profunda: la falta de una infraestructura federal robusta. A pesar de que los ciudadanos guanajuatenses aportan significativamente a la economía nacional y al sostenimiento del sistema de seguridad social, el retorno de estos impuestos en forma de servicios de salud no es equitativo. La Gobernadora ha señalado la necesidad urgente de priorizar proyectos de construcción en municipios clave. Específicamente, se ha solicitado la atención federal para la creación de nuevos hospitales en Irapuato, Celaya y Salamanca. En reuniones recientes con la dirección nacional del IMSS, encabezada por Zoé Robledo, se enfatizó que el estado ya no puede absorber la carga de derechohabientes federales sin una inversión real. La infraestructura actual es insuficiente para manejar el volumen de pacientes que, ante la falta de citas o medicamentos en sus clínicas, optan por acudir a las unidades estatales. Pacientes sufren las consecuencias de la falta de atención El rostro más difícil de la crisis hospitalaria en Guanajuato se observa en los tiempos de espera. Muchas familias relatan semanas e incluso meses de angustia esperando una consulta de especialidad o una cirugía programada. Cuando los trabajadores y sus familias cumplen con sus cuotas de seguridad social, esperan recibir un servicio eficiente, pero la realidad actual demuestra que el sistema está rebasado. Esta situación afecta directamente la dignidad de los pacientes. La gobernadora ha sido enfática al declarar que el estado seguirá brindando atención, pero insiste en que no es una situación sostenible a largo plazo. Es necesario un trabajo coordinado entre la Federación y el Estado para garantizar que la salud de los guanajuatenses deje de ser una moneda de cambio y se convierta en una prioridad real de infraestructura y gestión administrativa. (Fotografía:Especial) Compartir Navegación de entradas “May the 4th” con polémica: publican imagen de Trump como Mandalorian Guanajuato da el salto tecnológico: se posiciona como referente en inteligencia artificial