Redacción: Victoria Dueñas

La irrupción de una nueva sustancia sintética identificada como isotonitazeno (ISO) ha encendido las alarmas internacionales en materia de salud pública y seguridad. Esta droga, cuya potencia puede superar entre cinco y nueve veces la del fentanilo, no solo representa una amenaza letal, sino que ya se convirtió en un nuevo punto de tensión política entre Estados Unidos y México.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó directamente a las organizaciones criminales mexicanas de estar detrás de la producción y expansión de este opioide sintético, señalando que han extendido sus operaciones fuera del territorio nacional para instalar laboratorios de síntesis de fentanilo y nitazeno en Canadá.

“Los cárteles mexicanos operan cada vez más laboratorios de síntesis de fentanilo y nitazeno en Canadá”, afirmó el mandatario estadounidense al justificar la imposición de nuevas medidas arancelarias.

¿Qué es el ISO y por qué preocupa a las autoridades?

El ISO pertenece a la familia de los nitazenos, una clase de opioides sintéticos diseñados para imitar los efectos de las drogas opiáceas tradicionales, pero con un nivel de adicción y peligrosidad significativamente mayor.

De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la proliferación de nitazenos y orfinas ha derivado en múltiples emergencias médicas y sobredosis mortales en diversos países.

Trump bromea con que probablemente dará medallas a los traficantes de drogas que aún sean lo suficientemente valientes como para transportar drogas a EE.UU. por mar. pic.twitter.com/eHNPc8VdZP— Wall Street Wolverine (@wallstwolverine) August 14, 2026

Por su parte, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) advirtió que la extrema potencia del ISO lo convierte en un compuesto altamente adictivo y de rápido impacto en los mercados ilícitos.

Una amenaza en evolución para la región

El señalamiento del gobierno estadounidense evidencia una evolución en las rutas y métodos de las redes delictivas, proyectando que la producción de drogas altamente destructivas ya no se concentra de forma exclusiva en laboratorios locales, sino en plataformas trasnacionales.

Frente a este panorama, organismos internacionales coinciden en que la propagación del ISO representa un desafío crítico para las políticas de salud pública y la cooperación en seguridad fronteriza en Norteamérica.

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