(Fotografía:Especial)

Uno de los destinos turísticos más reconocidos de México atraviesa un periodo complicado. Durante 2026, Tulum ha enfrentado una combinación de menor afluencia turística, llegada extraordinaria de sargazo, altos costos para negocios y cuestionamientos sobre precios, movilidad y acceso a algunos de sus principales atractivos, una situación que ha impactado particularmente a hoteles, restaurantes y prestadores de servicios.

En julio, empresarios y trabajadores consultados por La Jornada reportaron caídas de hasta 60% en las ventas de establecimientos de la zona hotelera y costera. Algunos negocios recurrieron a cierres temporales y otros bajaron definitivamente sus cortinas ante la dificultad para mantener sus operaciones.

El escenario provocó incluso una respuesta del Gobierno federal. En julio fue presentado el Plan Tulum Renace, una estrategia que incluye acceso gratuito al Parque del Jaguar, reducción de tarifas para visitar la zona arqueológica, playas de libre acceso, cambios en movilidad y una campaña de promoción nacional e internacional.

Sargazo golpea las playas y también los bolsillos

Uno de los principales factores detrás de la crisis durante 2026 ha sido el recalo extraordinario de sargazo.

La Jornada reportó que la llegada de esta macroalga se calculaba en casi el doble de la registrada durante el ciclo anterior. Su presencia afectó la imagen de algunas playas y generó costos adicionales para los establecimientos encargados de retirarla diariamente.

La situación llegó a tal punto que representantes del sector hotelero señalaron que algunos establecimientos analizaban cerrar temporalmente durante determinadas temporadas, debido al costo que representa retirar diariamente toneladas de sargazo y a la dificultad de contenerlo antes de que llegue a la costa.

Para un destino cuya imagen internacional está estrechamente relacionada con el Caribe, las playas de arena blanca y el mar turquesa, el problema tiene un impacto directo en la experiencia que busca el visitante.

Negocios reportaron ventas hasta 60% menores

El problema no termina en la playa.

Restaurantes y establecimientos de la zona turística señalaron en julio una reducción de hasta 60% en sus ventas, asociada con una menor presencia de visitantes.

A esto se sumaron otros factores mencionados por empresarios: rentas elevadas, encarecimiento de servicios y gastos relacionados con la limpieza del sargazo.

La combinación provocó que algunos establecimientos trabajaran con pérdidas, redujeran temporalmente sus operaciones o cerraran.

Por ello, hablar de una “crisis de Tulum” no se refiere a un solo problema, sino a distintos factores que han terminado afectando simultáneamente a parte de la cadena turística.

Los precios también entraron en la discusión

Desde antes del fuerte recale de sargazo, otro tema había generado inconformidad entre visitantes, habitantes y prestadores de servicios: los costos asociados con visitar algunos de los principales atractivos de Tulum.

El acceso a la Zona Arqueológica llegó a involucrar diferentes cobros relacionados con el sitio arqueológico, el Área Natural Protegida y el Parque del Jaguar. En julio de 2026, antes de las modificaciones anunciadas por el Gobierno federal, el costo combinado reportado alcanzaba 255 pesos para visitantes nacionales y 455 para extranjeros.

También surgieron protestas y peticiones para modificar la operación del Parque del Jaguar y facilitar el acceso a las playas y la zona arqueológica.

La inconformidad terminó llegando hasta el Gobierno federal.

El Gobierno reconoce problemas y lanza “Tulum Renace”

En julio, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el funcionamiento del Parque del Jaguar presentaba algunos problemas, entre ellos la distancia para artesanos trasladados hacia otras áreas, dificultades de acceso y confusión generada por infraestructura instalada en el lugar.

La respuesta fue el Plan Tulum Renace.

Entre las principales medidas se estableció que el acceso al Parque del Jaguar fuera gratuito, mientras las playas quedaron abiertas sin cobro para turistas nacionales y extranjeros.

También se redujeron las tarifas para visitar la Zona Arqueológica y el Área Natural Protegida. La tarifa integrada anunciada quedó en 80 pesos para mexicanos y 265 pesos para visitantes extranjeros, además de entrada gratuita los domingos para nacionales.

El transporte eléctrico dentro del parque quedó establecido en 20 pesos.

Diez acciones para intentar recuperar el destino

La estrategia federal va más allá de reducir precios.

El Plan Tulum Renace contempla 10 líneas de acción, entre ellas mejorar el transporte público, construir un estacionamiento en el acceso sur del Parque del Jaguar, profesionalizar a prestadores de servicios y fortalecer la atención al turista junto con la Guardia Nacional.

También incluye un programa para conseguir nuevas rutas aéreas, mejorar la conexión entre el Aeropuerto Internacional de Tulum y el centro de la ciudad y desarrollar una campaña permanente de promoción nacional e internacional.

La estrategia busca además ampliar la imagen del destino para que Tulum no dependa exclusivamente de su oferta de sol y playa, incorporando gastronomía, cultura, ecoturismo y turismo comunitario.

Tulum enfrenta el reto de recuperar su atractivo

La crisis tampoco significa que Tulum haya dejado de recibir turistas ni que toda su actividad económica esté paralizada. Las cifras de caída en ventas corresponden a testimonios de empresarios y trabajadores de determinados establecimientos y no implican que todos los negocios hayan registrado exactamente el mismo descenso.

Sin embargo, la puesta en marcha de un programa federal específico muestra que existen problemas que las autoridades consideran necesario atender.

El desafío ahora será recuperar la percepción de accesibilidad y competitividad del destino mientras se enfrenta un fenómeno ambiental particularmente complejo como el sargazo.

Tulum continúa teniendo algunos de los mayores atractivos turísticos del Caribe mexicano: playas, patrimonio arqueológico y reservas naturales. Pero durante 2026 quedó claro que tener un destino mundialmente conocido no garantiza que los visitantes continúen llegando al mismo ritmo cuando aumentan los costos y aparecen problemas ambientales y de movilidad.

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