Su olor y sabor son muy fuertes, pero los múltiples beneficios hacen al ajo, uno de los vegetables más amigables para la salud de las personas.

El ajo es un vegetal perteneciente a la clase Allium de plantas bulbosas, a la que también pertenecen las cebollas.

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Se usa generalmente como condimento al cocinar y se caracteriza por su alto contenido de azufre, además de arginina, oligosacáridos, flavonoides y selenio, elementos que pueden ser beneficiosos para tu salud, según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Cáncer.

El olor y el sabor característico del ajo proviene de los compuestos de azufre formados a partir de la alicina, el principal precursor de los compuestos bioactivos del ajo, los cuales se forman cuando las cabezas de ajo se cortan, se pican o se echan a perder.

El ajo es originario de Asia central y es desde ahí que se extiende a todo el mundo. El bulbo, de olor y sabor intenso, está cubierto por una envoltura papirácea y consta de varias piezas fáciles de separar, conocidas como dientes.

SUS PROPIEDADES NUTRICIONALES

-Componentes sulfurados (alicina, disulfuro de alilo).

-Vitamina C

-Vitamian B1 y B6

-Potasio

-Hierro

-Cobre

-Fósforo

AMIGO DE LA SALUD

Los efectos protectores del ajo pueden derivar de sus propiedades antibacterianas o de su capacidad para bloquear la formación de sustancias que causan cáncer de estómago, colon, esófago, páncreas y de mama.

El extracto de ajo es un potente inhibidor de Helycobacter pylori, bacteria implicada en el desarrollo de las úlceras gástricas y duodenales.

Actúa como poderoso anticuagulante al impedir que las plaquetas o trombocitos se adhieran a las paredes de las arterias, por lo que reduce el riesgo de ataques al corazón.

Dilata los vasos sanguíneos y reduce la presión arterial.

Puede utilizarse como un antiséptico para limpiar y tratar picaduras de insectos.

Sus propiedades antivirales y bactericidas contribuyen a fortalcer el sistema inmunológico y elevar las defensas.

Es un buen remedio para tratar infecciones respiratorias.

Cuenta con propiedades antibacterianas, por lo que ayuda a prevenir intoxicaciones alimenticias.

Contiene compuestos sulfúricos que son perfectos para reducir la inflamación.

Mejora la salud y la apariencia de la piel; sus antioxidantes te protegen del daño celular y retrasan el envejecimiento.

Fortalece los huesos y ayuda a tratar la osteoartritis.

Estimula el flujo de sangre al cuero cabelludo, aporta brillo al cabello y ayuda a disminuir el quiebre. Además, mejora la condición de las cabelleras resecas y controla la picazón.

Como se puede ver, el ajo es un muy buen aliado para mantenernos sanos y aunque su sabor es fuerte y muchas personas lo rechazan, lo puedes consumir crudo, cocido, en aceite esencial, macerado en aceite, en polvo o en extracto.

Para ayudar a prevenir el cáncer, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos consuman una dosis diaria de dos a cinco gramos de ajo fresco (aproximadamente un diente de ajo); 0.4 a 1.2 gramos de ajo en polvo seco; dos a cinco miligramos de aceite de ajo; de 300 a mil miligramos de extracto de ajo; u otras formulaciones equivalentes de dos a cinco miligramos de alicina.

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