Si bien muchas personas piensan que el hígado graso sólo lo puede tener una persona alcohólica, la realidad es que es una enfermedad silenciosa que le puede dar a cualquier persona sin importar la edad.

Esta condición se da no solo a causas congénitas, sino también ambientales como lo es una mala alimentación.

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En general, tanto la enfermedad de hígado grasogado graso como la enfermedad del hígado graso por alcohol son condiciones silenciosas que tienen pocos o ningún síntoma. Si presenta síntomas, puede sentirse cansado o tener molestias en el lado superior derecho del abdomen, señala información de Noticieros Televisa.

Las asociaciones Mexicana de Gastroenterología (AMG) y Mexicana de Hepatología (AMH) señalaron que lo común era ver este padecimiento en personas adultas, casi en la misma proporción por género, sin embargo ahora afecta a población más joven.

La prevención, detección y tratamiento del hígado graso no alcohólico es fundamental para evitar que este mal se convierta en cirrosis y en el peor de los casos evolucione a cáncer de hígado.

El hígado graso es un padecimiento en aumento, considerado entre la primera y segunda causa de enfermedad crónica hepática.

Esta consiste en la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células de este órgano, lo que causa inflamación, la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente termina en daño crónico o cirrosis, muy similar a la que se produce en personas que consumen cantidades importantes de alcohol.

Graciela Castro Narro, hepatóloga miembro de la AMH, dijo que en este momento lo padecen más las personas adultas, pero desafortunadamente, es cada vez más frecuente en niños.

“Debemos de trabajar mucho en esto, porque es algo que aunque tienen que ver factores genéticos, también tienen que ver factores ambientales. Debemos llevar una alimentación adecuada, hacer ejercicio y una vida sana en general”, destacó.

Detalló que el síndrome metabólico, la obesidad, la diabetes tipo 2 y las dislipidemias, son factores de riesgo para desarrollar esta condición.

¿CÓMO DETECTARLO?

Debido a que a menudo no hay síntomas, no es fácil diagnosticar la enfermedad por hígado graso.

Sin embargo, el médico puede sospechar que se tiene si obtiene resultados anormales en pruebas del hígado que se haya hecho por otras razones, por lo que puede pedir:

-Un historial médico

-Un examen físico

-Varias pruebas, incluyendo análisis de sangre y de imágenes, y a veces una biopsia.

Durante el examen físico, el doctor examinará y verificará el peso y altura. Así como signos de hígado graso, como:

-Hígado agrandado (hepatomegalia)

-Signos de cirrosis como ictericia, una condición que causa que la piel y el blanco de los ojos se vean amarillo.

LOS TRATAMIENTOS

Para el hígado graso no alcohólico, los médicos recomiendan perder peso. Bajar de peso puede reducir la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado.

Si el doctor cree que un medicamento es la causa del hígado graso, debes dejar de tomarlo.

No hay medicamentos que hayan sido aprobados para tratar el hígado graso. Los estudios están buscando si un determinado medicamento para la diabetes o la vitamina E puede ayudar, pero se necesita mayor investigación.

EL ESTILO DE VIDA

Consumir una dieta saludable, limitando la sal y el azúcar, además de comer muchas frutas, verduras y granos integrales.

Vacunarte contra la hepatitis A y B ya que en caso de tener alguna de estas enfermedades junto con hígado graso, es más probable que conduzca a insuficiencia hepática. Las personas con enfermedad hepática crónica son más propensas a contraer infecciones, por lo que las otras 2 vacunas también son importantes

Hacer ejercicio con frecuencia, lo que le puede ayudar a perder peso y reducir la grasa en el hígado.

Lo más importante es siempre acudir al médico para que este realice los estudios pertinentes y dar seguimiento a las posibles enfermedades que se localicen en tu cuerpo.

(Foto: Tomada de Notimex)

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