🔊 Escuchar esto La pandemia de coronavirus Covid-19 infectó y tiene en jaque a una de las industrias más globalizadas y poderosas: la automotriz. De acuerdo con expertos, este año atraviesa por una situación mucho más compleja que la que vivió durante la crisis de 2009. [read more=”Leer más” less=”Leer menos”] 🔊 Nota completa Por un lado, dice un reportaje del diario El Universal, depende de componentes fabricados en China, epicentro del brote viral y, por el otro, de sus mayores mercados compradores, Estados Unidos y Europa, los más afectados por el Covid-19. Esta industria está prácticamente colapsada en Norteamérica, pues casi todas las plantas están en paro técnico, incluidas las de México (Guanajuato, entre otras), que tiene a esta actividad entre las más boyantes por su aportación y valor de mercado en la economía. Antes de que el virus paralizara al mundo, las expectativas de producción y exportación eran poco halagüeñas en México, pues se calculaban caídas de 5 y 6 por ciento, en ese orden, añade la información de El Universal. Las proyecciones apuntan a un 2020 más complejo. Según el analista de Intercam, Alik García, citado por El Universal, la fabricación se desplomará cerca de 13 por ciento. “El virus le pone un peso adicional a la perspectiva negativa. Algunas plantas han frenado su producción por falta de componentes, pero la razón por la que habrá una merma es por la baja demanda en el futuro”, explica. El director general de la firma de análisis JATO Dynamics, Gerardo San Román, afirmó que esta crisis será peor que la de 2009, cuando General Motors y Chrysler se declararon en bancarrota. EL TERRIBLE 2009 Como consecuencia de la crisis financiera generada en Estados Unidos en 2008, la industria automotriz fue uno de los sectores más afectados, pues el consumo de bienes duraderos como los automóviles está apalancado por el crédito bancario. Y ante la reducción del financiamiento, la demanda mundial de autos empezó a disminuir en los principales mercados como en efecto dominó. Antes de que estallara la crisis de 2008, las armadoras estadounidenses: General Motors (GM), Chrysler y Ford ya enfrentaban una situación financiera complicada que empeoró con la restricción del crédito. En 2009, General Motors y Chrysler se declararon en bancarrota. GM tenía activos por un valor de 82 mil 300 millones de dólares, pero sus deudas ascendían a 172 mil 800 millones; además, llevaba acumulando pérdidas desde 2005. El gobierno estadounidense rescató a GM mediante un préstamo de 50 mil 700 millones de dólares a cambio de 60 por ciento de participación accionaria en la compañía. Mientras que el gobierno de Canadá inyectó 10 mil 800 millones de dólares, a cambio de 12.5 por ciento de participación en la empresa. GM tuvo que implementar un agresivo plan de reestructuración y desapareció las marcas Saab, Saturn, Pontiac y Hummer. En tanto, Chrysler recibió 2 mil 900 millones de dólares canadienses por parte del gobierno de Canadá y de la provincia de Ontario; y otros 12 mil 800 millones por parte del gobierno de Estados Unidos. Posteriormente, Chrysler fue vendida a la italiana Fiat. Ford no se declaró en bancarrota, pues logró hipotecar todos sus activos desde diciembre de 2006 para obtener un crédito por 23 mil 500 millones de dólares para llevar a cabo su reestructuración financiera, la cual comprendió la venta de sus filiales Volvo, Jaguar, Land Rover y Aston Martin. En 2009, la venta de vehículos en Estados Unidos cayó 21 por ciento, al comercializarse apenas 10 millones 600 mil vehículos; mientras que, en México, las ventas retrocedieron 26 por ciento, con la colocación de 754 mil 900 vehículos. Para impulsar la venta de autos nuevos en México, en 2009, se lanzó el Programa de Renovación Vehicular (Prodiat), a través del cual el gobierno federal erogó 500 millones de pesos para apoyar con un subsidio de 15 mil pesos la compra de un auto nuevo a cambio de chatarrizar otro vehículo de 10 años o más de antigüedad. Este año, como consecuencia de la pandemia del coronavirus, se estima que la comercialización de autos en Estados Unidos caerá un 15% y en México un 16%, con la consecuente afectación a la cadena productiva en ambos países. (Foto: Tomada de El Universal) [/read] Compartir