Los precios de los alimentos básicos en 2022 fueron 14.3 por ciento más altos que el valor promedio del año anterior y superaron el anterior récord de 2011. Así lo revelan cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La guerra en Ucrania dificultó el comercio del trigo, el maíz y el girasol. Rusia y Ucrania son el primero y quinto exportador mundial de trigo, respectivamente, con 30 por ciento del suministro mundial. Pocos días después del inicio de la ofensiva rusa, el 24 de febrero, los precios mundiales de los alimentos alcanzaron en marzo sus “niveles más altos jamás registrados”, destacó la FAO. SITUACIÓN NO VISTA DESDE 2011 El mundo no se enfrentaba a una situación así desde 2011, cuando se produjo una crisis alimentaria y disturbios por el hambre en África. Si bien, en diciembre el índice cayó 1.9 por ciento, Máximo Torero, economista jefe de la FAO, advirtió que los precios mundiales de los alimentos “siguen siendo altos, con muchos productos básicos próximos a niveles récords, precios del arroz en alza, y muchos riesgos asociados con el futuro suministro”. La invasión del granero de trigo de Europa ha puesto de relieve las fragilidades y las dependencias, sobre todo de los países pobres, lo que provocó temores sobre una nueva crisis alimentaria mundial. HURACANES DE HAMBRUNA El peor escenario, con “huracanes de hambruna”, como temía la ONU, se evitó gracias a la reanudación de las exportaciones ucranianas este verano, pero los precios seguirán altos en 2023, siempre en medio de una fuerte volatilidad. Los precios mundiales del trigo y el maíz alcanzaron niveles récords” en 2022, subrayó la FAO. En el mercado europeo, el trigo subió hasta 438 euros (463 dólares) por tonelada el 16 de mayo, después de haber comenzado el año en 270 euros (285 dólares). Con una volatilidad siempre anormal, se situó a finales de diciembre en torno a 315 euros (333 dólares), lo que representa un aumento de casi el 17 por ciento en un año. Compartir