(Fotografía:Especial)

Hay imágenes que permanecen en la memoria colectiva incluso después de décadas. Este 11 de septiembre de 2026 se cumplen 25 años de los atentados del 11-S, una jornada que transformó a Estados Unidos y cuyas consecuencias políticas, militares, sociales y de seguridad alcanzaron al resto del mundo.

La mañana del 11 de septiembre de 2001, integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos fueron estrellados contra las torres del World Trade Center en Nueva York, otro impactó contra el Pentágono, en Virginia, y un cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave.

Cerca de 3 mil personas murieron como consecuencia de los ataques, convirtiendo aquella jornada en el atentado terrorista más mortífero ocurrido en territorio estadounidense.

Veinticinco años después, el 11-S continúa siendo una fecha de memoria para las víctimas, sus familias, sobrevivientes, rescatistas y una generación completa que observó en tiempo real cómo cambiaba la historia.

Una mañana que comenzó con cuatro aviones secuestrados

El ataque se desarrolló en menos de dos horas, pero sus consecuencias se extenderían durante décadas.

A las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte del World Trade Center.

En un primer momento existía incertidumbre sobre lo ocurrido. Sin embargo, a las 9:03, cuando el vuelo 175 de United Airlines se estrelló contra la Torre Sur, quedó claro que Estados Unidos estaba enfrentando un ataque coordinado.

Un tercer avión, el vuelo 77 de American Airlines, golpeó el Pentágono a las 9:37 de la mañana.

El cuarto avión secuestrado, el vuelo 93 de United Airlines, nunca llegó al objetivo que buscaban alcanzar los atacantes. Pasajeros y tripulantes se enfrentaron a los secuestradores y la aeronave terminó estrellándose cerca de Shanksville, Pensilvania, a las 10:03.

Las Torres Gemelas cayeron ante los ojos del mundo

(Fotografía:Especial)

Millones de personas siguieron los acontecimientos a través de la televisión. La Torre Sur colapsó a las 9:59, menos de una hora después de haber sido impactada. A las 10:28 cayó la Torre Norte.

Las imágenes de Manhattan cubierta por una enorme nube de polvo, personas huyendo por las calles y bomberos, policías y paramédicos avanzando hacia la zona del desastre se convirtieron en algunos de los registros más reconocibles del inicio del siglo XXI.

Entre las víctimas hubo trabajadores de las torres, pasajeros y tripulantes de los aviones, integrantes de los servicios de emergencia y personas que se encontraban en las zonas atacadas.

Casi 3 mil vidas perdidas

El saldo inmediato fue devastador.

Los ataques provocaron la muerte de 2 mil 977 víctimas, sin contar a los 19 secuestradores, de acuerdo con el recuento oficial ampliamente utilizado sobre los atentados.

Nueva York concentró la mayor parte de las víctimas.

Además, cientos de integrantes de los servicios de emergencia murieron durante las labores de rescate, entre ellos 343 bomberos de la ciudad de Nueva York.

Pero el impacto humano del 11-S no terminó aquel día.

Durante los años posteriores, miles de sobrevivientes, trabajadores de rescate y habitantes de la zona desarrollaron enfermedades asociadas con la exposición al polvo y sustancias presentes entre los escombros del World Trade Center.

Por ello, a 25 años de distancia, las consecuencias sanitarias continúan formando parte de la historia del atentado.

Del 11-S a la guerra en Afganistán

Los ataques modificaron inmediatamente la política exterior de Estados Unidos.

Al Qaeda, encabezada entonces por Osama bin Laden, fue identificada como responsable de los atentados.

Menos de un mes después, el 7 de octubre de 2001, Estados Unidos y sus aliados iniciaron operaciones militares en Afganistán con el objetivo de combatir a Al Qaeda y derrocar al régimen talibán que le daba refugio.

Comenzó así la guerra más larga de la historia estadounidense.

La presencia militar estadounidense en Afganistán terminó prácticamente dos décadas después, en agosto de 2021, con la retirada de las tropas y el regreso de los talibanes al poder.

Osama bin Laden, por su parte, fue localizado y abatido por fuerzas estadounidenses en Pakistán en mayo de 2011.

El 11-S también cambió la manera de viajar

(Fotografía:Especial)

Uno de los efectos más visibles permanece cada vez que una persona aborda un avión.

Después de los atentados se endurecieron los controles aeroportuarios en Estados Unidos y posteriormente en buena parte del mundo.

Se reforzaron revisiones de pasajeros y equipaje, cambiaron los protocolos para acceder a las aeronaves y se fortaleció la seguridad de las cabinas de los pilotos.

Estados Unidos creó además la Transportation Security Administration (TSA) y posteriormente el Departamento de Seguridad Nacional.

Medidas que actualmente forman parte de la rutina de millones de viajeros tienen parte de su origen en las decisiones adoptadas después del 11-S.

Ground Zero pasó de zona de desastre a espacio de memoria

El lugar donde estuvieron las Torres Gemelas también cambió durante estos 25 años.

En el sitio se construyó el National September 11 Memorial & Museum, donde dos enormes estanques ocupan las huellas de las antiguas torres.

Los nombres de las víctimas están inscritos alrededor de ambos espacios.

A unos metros se levanta el One World Trade Center, inaugurado años después como parte de la reconstrucción de la zona.

Cada aniversario, familiares de las víctimas y autoridades se reúnen en Nueva York para recordar los nombres de quienes murieron.

También se realizan ceremonias en el Pentágono y en Pensilvania.

Una generación que conoce el 11-S solamente por imágenes

El aniversario número 25 tiene además una característica inevitable: cada vez más personas nacieron después de los ataques.

Para quienes vivieron aquel martes de 2001, el 11-S está asociado con recuerdos concretos: dónde estaban, con quién vieron las noticias o qué pensaron cuando apareció el segundo avión.

Para millones de jóvenes, en cambio, es ya un acontecimiento histórico conocido a través de videos, fotografías, testimonios, documentales y libros.

Ese cambio generacional vuelve especialmente importante la preservación de testimonios de sobrevivientes, familiares y rescatistas.

El 11-S comienza a trasladarse lentamente de la memoria personal hacia la memoria histórica.

25 años después, el mundo todavía recuerda

Nueva York reconstruyó su horizonte. El World Trade Center volvió a levantarse. Los aeropuertos cambiaron sus protocolos y las guerras iniciadas en el contexto posterior al atentado atravesaron diferentes etapas.

Pero cada 11 de septiembre, Estados Unidos regresa simbólicamente a aquella mañana.

A las 8:46, 9:03, 9:37, 9:59, 10:03 y 10:28, los momentos fundamentales de aquella jornada vuelven a ser recordados. Han pasado 25 años.

Para una parte del mundo parece historia reciente; para otra generación ya pertenece a los libros. Pero las imágenes de las Torres Gemelas, las historias de quienes ayudaron a desconocidos y los nombres de casi 3 mil víctimas mantienen al 11 de septiembre de 2001 como una de las fechas que definieron el comienzo del siglo XXI.

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