No son solo cifras o expedientes; son historias de vida que hoy encuentran una mano aliada. Tras la transformación del Instituto de las Mujeres en una Secretaría con plenas facultades, el mensaje del Gobierno del Estado ha sido claro: en Guanajuato, el acompañamiento para las víctimas de violencia no es opcional, es una prioridad absoluta.

Bajo la visión de la Gobernadora Libia Dennise, el enfoque ha dejado de ser meramente administrativo para volverse profundamente humano. Durante el 2025, esta nueva estructura permitió que más de 5 mil mujeres de los 46 municipios no tuvieran que enfrentar sus procesos en soledad, recibiendo un respaldo que creció más del 50% en comparación con años anteriores.

Un refugio de profesionalismo y calidez

La Secretaria de las Mujeres, Itzel Balderas, ha sido enfática en que la atención no termina en una oficina. Se trata de un despliegue de psicología, trabajo social y asesoría jurídica diseñado para que cada niña, adolescente o mujer se sienta segura al alzar la voz.

“Toda mujer del estado debe ser acompañada en sus procesos. Contamos con personal capacitado para atender de manera digna y confidencial a quien lo necesite”, asegura Balderas.

Identificar el riesgo para salvar vidas

Entender que la violencia suele empezar en casa —a través de heridas que no se ven, como la violencia psicológica o económica— ha permitido que la Secretaría actúe antes de que sea demasiado tarde.

El gran avance este año ha sido la detección temprana. A través de herramientas de valoración de riesgo, se logró identificar a tiempo situaciones críticas, lo que permitió emitir 255 órdenes de protección. No se trata solo de llenar un formulario, sino de activar un escudo de seguridad para quienes viven bajo amenaza en su entorno familiar o en el noviazgo.

El compromiso: un Guanajuato libre de miedo

Más allá de las 37 mil atenciones brindadas, el fondo de estas acciones es la construcción de un estado donde ser mujer no sea un factor de riesgo. El “Gobierno de la Gente” apuesta hoy por un modelo de cercanía, donde las instancias municipales y estatales trabajen en sintonía para que el apoyo llegue hasta el último rincón de la entidad.

La meta es clara: que la próxima vez que una mujer guanajuatense decida romper el silencio, encuentre del otro lado no solo una institución, sino un equipo humano listo para proteger su integridad y devolverle la tranquilidad.

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