Conforme el permafrost -suelo permanentemente congelado- del Ártico se descongela, libera un ácido el cual disuelve las rocas que estuvieron cubiertas por hielo, revela un nuevo estudio.

Los efectos de este fenómeno podrían tener un gran impacto en el clima global, detalla la investigación de los científicos de Ciencias Biológicas, de la Universidad de Alberta, Canadá.

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Debido a que el permafrost helado es rico en minerales, liberados cuando el hielo se derrite, estos se vuelven vulnerables a la descomposición de la roca a través de reacciones químicas.

La investigación se realizó en zonas que estuvieron cubiertas por permafrost en el Ártico canadiense occidental, donde los expertos hallaron evidencia de erosión causada por ácido sulfúrico, generada por minerales de sulfuro liberados cuando se derritió.

Otro tipo de erosión química natural es causada por el ácido carbónico y también disuelve la roca del Ártico.

A pesar de que la meteorización con ácido carbónico bloquea el dióxido de carbono (CO2), la erosión del ácido sulfúrico libera CO2 a la atmósfera, en cantidades que no se tenían estimadas, destaca el estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters.

La investigación detalla que el Ártico experimenta un calentamiento dos veces más rápido que cualquier otra parte de la Tierra.

Como consecuencia, el hielo marino disminuye de manera rápida, esto reduce la cobertura del reflejo del calor del océano, lo que acelera el incremento de las temperaturas oceánicas.

Este fenómeno también afecta la fauna del área, como a los osos polares, que dependen de la capa de hielo marino para cazar focas, por ello les resulta más difícil encontrar alimento.

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No obstante, el derretimiento del permafrost forma nuevos paisajes, mediante el termokarst, término usado para la erosión causada por el deshielo que se originó en Rusia, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), detalla la publicación.

Este proceso además de crea formaciones terrestres como lagos, pozos y sumideros, pueden influir en la retroalimentación carbono-clima del permafrost.

Los investigadores encontraron que el termokarst en regiones que eran ricas en sulfuros impulsó la producción de ácido sulfúrico, en lugar de ácido carbónico, y por lo tanto liberaron cantidades de CO2.

Según la revista “Live Science”, se estima que mil 400 millones de toneladas de carbono se almacenan en permafrost, conforme continúa la descongelación y se intensifica la actividad termokarst, las regiones ricas en sulfuros continuarán transfiriendo CO2.

Sin embargo, el estudio indica que se desconoce cómo se equilibrará eso con las regiones de permafrost que todavía producen ácido carbónico atrapador de carbono.

(Foto: Tomada de Notimex)

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