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Antes de entrar de lleno a esta opinión sobre la obra de Hajime Isayama, un poco de background vendría bien para intentar dar un poco de confianza a mi texto.

Primeramente, no soy un experto en cuanto a Manga y Anime corresponde, de hecho formaba parte de esa porción social que hacia crítica al estereotipo de los otakus, siendo renuente a ver este tipo de contenidos.

Sin embargo, soy alguien que disfruta mucho del cine, libros y una que otra serie, especialmente por la historia que envuelven a dichos contenidos y el cómo se desarrollan, por eso mismo encuentro un gran valor en cineastas y escritores de diferentes géneros.

Mi primer acercamiento con un anime fue con Dragon Ball Z y Ranma 1/2, pero al ser un infante que se entretenía con cualquier cosa, en realidad no era consciente de que estas caricaturas perteneciera a esta categoría de contenidos… de hecho, para mí eran eso: caricaturas.

Varias personas ya me habían recomendado diferentes ánimes como por ejemplo Full Metal Alchemist, Your Name, entre otros. Sin embargo no encontraba entretenido el ver personajes llorando, gritando y exagerando sus emociones con cualquier situación (y la animación tampoco ayudaba).

Por ello permanecía totalmente apartado de los contenidos venidos de Medio Oriente, aún cuando muchos de mis amigos consumen este tipo de productos.

Esto me remonta al primer acercamiento que tuve con Attack On Titan, dos primos me recomendaron ver el ánimo, asegurando que era bueno y me gustaría… no lo vi por mis prejuicios.

No fue hasta hace poco que le di la oportunidad al anime, luego de ver una serie de escenas (que hasta cierto punto fueron spoilers) que me clavaron la espina por querer saber más de esta serie.

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Tras un par de recomendaciones muy entusiastas (un saludo a Fernanda y Brenda), fue que me di a la tarea de buscar una plataforma dónde iniciar a ver esta serie.

Qué equivocado estaba.

Desde que comencé a ver esta serie de anime fue que entendí no solo que subestimé los productos de entretenimiento que más se consumen en Japón, sino que no debía cegarme con prejuicios y darle la oportunidad a aquello que creemos aburrido.

Y es que además, conectó perfectamente con dos puntos importantes para que yo logre consumir un producto de entretenimiento: una buena historia que se desarrolla de forma astuta y la ausencia de personajes exagerados que gritan y lloran a cada momento.

Attack On Titan, pese a ser uno de los mangas considerados con las peores ilustraciones (Isayama lo ha dicho), es de los más famosos en el mundo entero, colocando a varios de los capítulos del anime como los mejores de la historia mundial de la TV (según IMDB).

Contiene una historia simple de forma lineal, que se entrelaza con más situaciones e historias que además de enriquecer el avance de la serie, atrapa al espectador con revelaciones, giros argumentales y desarrollo de personajes muy bien planeado.

Además, esta serie me ha acercado un poco más a algunos amigos y me ha hecho conocer a otros, por ello claro que recomiendo a todos en general, a ver este anime, e incluso darse la oportunidad de leer el manga.

Si lo ven y les gusta, díganme. Si no, también, podríamos tener una buena conversación al respecto.

Shinzou Wo Sasageyo!