Resulta que el Fiscal General del Estado, Gerardo Vázquez Alatriste, puso los puntos sobre las íes respecto a lo que está pasando en los ductos. La cosa está medio rara, porque mientras las autoridades encuentran más “ordeñas”, en Pemex parece que no sienten el golpe de estas tomas clandestinas. El Fiscal fue muy claro: se nota que hay más chamba de inteligencia, que la Guardia Nacional y el Ejército andan más truchas, porque los aseguramientos de combustible han subido. Sin embargo, aquí es donde la puerca tuerce el rabo: Pemex no ha reportado que le estén robando más litros. “Entiendo que ha incrementado la cantidad de aseguramientos… porque Pemex no ha reportado un incremento en la sustracción”, soltó el Fiscal. O sea, para que nos entendamos: o los están agarrando antes de que abran la llave, o de plano la coordinación está funcionando mejor para quitarles lo que ya se habían clavado. Los puntos clave de la “ordeña” (tomas clandestinas): El segundo delito más pesado: Vázquez Alatriste recordó que, por experiencia, este delito es de los que más lata dan en Guanajuato, solo por debajo de otros temas de alto impacto. Pénjamo, el cliente frecuente: De las 652 tomas detectadas hasta septiembre de 2025, casi la mitad se concentran en esta zona. ¡Aguas ahí! Zonas despobladas: Los huachicoleros no son mensos; buscan los despoblados para mover el combustible “por paquetes” y que nadie los vea. ¿Mejor puntería o más ratas? El titular de la Fiscalía no quiso entrar en pleitos con la Federación, pero dejó entrever que, aunque la vigilancia ha mejorado, el problema sigue vivo en los caminos de terracería y zonas alejadas. Lo que sí es un hecho es que la coordinación entre el estado y las fuerzas federales está sacando más “tesoros” escondidos bajo tierra. La pregunta que nos queda a todos es: si están encontrando más tomas, ¿por qué Pemex no reporta más pérdidas? ¿Será que ya se acostumbraron al goteo constante o de plano sus cuentas no cuadran? Compartir Navegación de entradas TUA AICM 2026: cuánto sube la tarifa y cuánto pagarás Compra de Groenlandia por Trump: Entre la diplomacia y la fuerza