(Fotografía:Especial) Redacción: Salvador Moreno El Pleno del Congreso local ha marcado un hito legislativo al aprobar por unanimidad la minuta de reforma constitucional. Esta modificación busca reducir la jornada de 40 horas semanales en lugar de las 48 actuales. El cambio representa un avance significativo en los derechos de la clase trabajadora mexicana tras un siglo sin actualizaciones sustantivas en la materia. A pesar del consenso en la votación, el ambiente en la tribuna no fue de fiesta total para todos los sectores. Diversas bancadas advirtieron que la jornada de 40 horas llega con “letras chiquitas” que podrían afectar su implementación real. La discusión se centró en la necesidad de garantizar no solo menos horas, sino una mejor calidad de vida para el empleado. Una reforma celebrada pero calificada como incompleta Las bancadas del PAN, PRI y MC fueron contundentes al señalar que la modificación legislativa está incompleta actualmente. Aunque votaron a favor de la jornada de 40 horas, denunciaron que el texto no garantiza explícitamente los dos días de descanso. Según los legisladores de oposición, el esquema actual podría permitir que las horas se distribuyan en seis días de trabajo. La diputada priista Ruth Tiscareño Agoitia recordó que la propuesta original planteaba un esquema de cinco días laborales. Al no establecerse así en la reforma, acusó que la jornada de 40 horas podría ser un engaño para los trabajadores. Para ella, el derecho al descanso es fundamental para el desarrollo integral de la persona y su entorno familiar. El diputado Jorge Espadas Galván puso el dedo en la llaga sobre la viabilidad económica de este gran cambio. Mencionó que la jornada de 40 horas debe acompañarse de mecanismos que protejan a las microempresas del país. Sin un apoyo estatal claro, los pequeños comercios podrían sufrir para adaptarse a los nuevos costos operativos y de personal. El legislador panista enfatizó que el Estado no genera empleos por sí mismo, sino que debe crear condiciones óptimas. La transición hacia la jornada de 40 horas requiere políticas públicas que sostengan la productividad sin asfixiar al emprendedor. De lo contrario, advirtió que la reforma podría quedarse como una buena intención sin una aplicación práctica exitosa en el mercado. (Fotografía:Cortesía) Productividad contra horas nalga: El argumento de Morena Por su parte, la bancada de Morena defendió la reforma como un acto de justicia social largamente esperado por los ciudadanos. Los legisladores morenistas indicaron que la jornada de 40 horas no afectará negativamente el desarrollo económico de la nación. Argumentaron que trabajar más horas no siempre se traduce en una mayor productividad para las empresas en México. David Martínez Mendizábal destacó que la implementación de la jornada de 40 horas será gradual hasta completarse en el año 2030. Esta medida fue consensuada con el sector empresarial para permitir una transición ordenada y sin sobresaltos financieros. Se busca que el trabajador mexicano deje de ser uno de los que más horas labora a nivel mundial. Dignidad laboral y el estándar de las Naciones Unidas El diputado Juan Carlos Romero Hicks resaltó que el trabajo debe dignificar la existencia humana y promover el desarrollo. Mencionó que la jornada de 40 horas se alinea con los estándares internacionales reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas. El objetivo es que el empleo sea una actividad que satisfaga las necesidades de la familia y la sociedad entera. Finalmente, los diputados concluyeron que la jornada de 40 horas es un derecho que debe cuidarse para no quedar en el aire. La vigilancia ciudadana será clave para asegurar que los empleadores respeten los nuevos límites de tiempo. México camina hacia un modelo laboral que prioriza la salud mental y el bienestar físico de sus fuerzas productivas. Compartir Navegación de entradas Dessire Ángel propone blindar la honestidad en los Consejos Ciudadanos de León