El chocolate, uno de los alimentos más populares del mundo, tiene su origen en las culturas mesoamericanas. Mayas y mexicas lo consideraban un producto sagrado, asociado tanto a la alimentación como a la vida ritual.

Para los mayas, el cacao era una bebida amarga preparada con maíz, chile o miel, consumida en ceremonias religiosas. Los mexicas, por su parte, le otorgaron un valor económico, usando las semillas como moneda de intercambio: con ellas se podían pagar desde alimentos hasta servicios.

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Este producto estaba reservado principalmente para nobles, sacerdotes y guerreros, mientras que el pueblo común lo consumía en ocasiones especiales. El cacao no solo era alimento, sino símbolo de prestigio y poder.

Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, el cacao cruzó el Atlántico. En Europa se transformó al ser endulzado con azúcar y aromatizado con canela, convirtiéndose en el chocolate que hoy conocemos.

Actualmente, México conserva la tradición cacaotera, especialmente en estados como Tabasco y Chiapas, aunque la mayor producción mundial proviene de África Occidental. Pese a ello, el chocolate sigue siendo un emblema cultural ligado a nuestras raíces.

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