(Fotografía:Especial)

Redacción: Salvador Moreno

La Secretaría del Campo, bajo la dirección de Marisol Suárez Correa, ha confirmado oficialmente la presencia de cinco casos de gusano barrenador en Guanajuato. Tras la glosa del informe en el Congreso del Estado, se detalló que la plaga ha sido detectada principalmente en el noreste de la entidad, con cuatro casos concentrados en el municipio de Xichú y uno más en Apaseo el Grande. Esta situación ha activado de inmediato los protocolos de respuesta técnica en coordinación con el Gobierno Federal.

La detección del primer caso, diagnosticado el pasado 28 de febrero en una unidad de producción de Apaseo el Grande, puso en marcha una estrategia de contención agresiva. El control del gusano barrenador en Guanajuato es vital para evitar una dispersión masiva que afectaría gravemente la economía pecuaria. Las autoridades estatales trabajan de la mano con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) para mantener un cerco sanitario efectivo en las zonas de riesgo.

Acciones de contención y tratamiento sanitario

Para mitigar el avance del gusano barrenador en Guanajuato, la dependencia estatal ha implementado un tratamiento basado en la aplicación de insecticidas y cicatrizantes directamente en los animales afectados. Estas medidas se complementan con una vigilancia epidemiológica intensiva en un perímetro de 20 kilómetros alrededor de los focos de infección. “Hay que peinar la zona; hasta los perros deben ser revisados”, puntualizó la secretaria Suárez Correa, subrayando la rigurosidad de los operativos.

Actualmente, los cuatro casos registrados en Xichú ya se encuentran bajo manejo sanitario controlado. La estrategia para frenar al gusano barrenador en Guanajuato incluye la inspección de cualquier vehículo que transporte ganado. Si una unidad procedente de otro estado intenta ingresar sin pasar por los filtros de revisión, es perseguida y regresada a su lugar de origen. Este nivel de control es necesario para garantizar que la plaga, provocada por la mosca Cochliomyia hominivorax, no se propague al resto del hato estatal.

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Blindaje 24/7 y corresponsabilidad ganadera

El estado ha desplegado una red de 15 puntos de verificación que operan las 24 horas del día, los siete días de la semana. Sin embargo, la mayor fuerza de vigilancia reside en los propios productores. Más de 90 mil ganaderos han recibido capacitación para identificar al gusano barrenador en Guanajuato de manera temprana. La corresponsabilidad es la clave; gracias a que los productores conocen la gusanera, ellos mismos han dado aviso oportuno a las autoridades ante los primeros síntomas en sus animales.

Hasta el momento, las autoridades no consideran necesario incrementar el número de puntos de control, siempre y cuando se mantenga el reporte fluido por parte de los ganaderos. La lucha contra el gusano barrenador en Guanajuato depende de la rapidez con la que se aplique el tratamiento. La Secretaría del Campo asegura que el despliegue actual es suficiente para atender la contingencia, pero mantiene una alerta permanente para evitar que la plaga escale hacia regiones ganaderas de mayor densidad en el Bajío.

Impacto en la economía pecuaria estatal

La presencia de la mosca del gusano barrenador en Guanajuato representa un reto importante debido a su alta capacidad de dispersión y reproducción. No es una enfermedad común; es una plaga que se mueve con rapidez y puede diezmar la productividad de un rancho en cuestión de días. Por ello, la prioridad estatal es blindar la frontera norte y este del estado, donde la actividad ganadera es el sustento de miles de familias guanajuatenses que dependen de la sanidad de sus animales para comercializar.

El compromiso del sector es total para evitar afectaciones mayores a la economía. Con el tratamiento de los casos actuales y la vigilancia de los filtros sanitarios, se busca erradicar los focos activos antes de la temporada de mayor movilidad de ganado. El control del gusano barrenador en Guanajuato es hoy la prioridad número uno de la sanidad animal, exigiendo una coordinación impecable entre el gremio ganadero y los niveles de gobierno para mantener a la entidad libre de riesgos mayores.

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