🔊 Escuchar esto Corea del Sur enfrenta una disyuntiva con las energías limpias: planea inversiones masivas en el sector eólico para salir de su dependencia del carbón, pero explotando el mar. Este giro hacia las energías renovables enfrenta la feroz oposición de los pescadores, convencidos de que los parques eólicos en el mar afectarán su actividad, consignó la agencia AFP. El presidente Moon Jae-in supervisó en febrero la firma de un contrato de 43 mil 500 millones de dólares para la construcción, frente a las costas de Sinán (suroeste), de lo que su gobierno presenta como el parque eólico marino más grande del mundo, con capacidad máxima de 8.2 gigavatios. Además del objetivo de neutralidad en materia de carbono para 2050, el presidente de centroizquierda quiere que el país salga progresivamente de la energía nuclear y entre en el Top 5 mundial de productores de energía eólica. PESCADORES EN PIE DE GUERRA Pero esta ambición se topa desde 2017 con la hostilidad de los pescadores. “Todos los que viven del mar se oponen” porque reducirán “considerablemente la zona de pesca”, afirmó Jang Geun-bae, uno de los activistas contra las turbinas eólicas, citado por AFP. Luego de tres años de negociaciones, gobierno y pescadores no han logrado un acuerdo sobre las compensaciones. Pero es un proyecto del gobierno, así que tuvimos que aceptarlo contra nuestra voluntad”, dijo Jang. Corea del Sur espera alcanzar para finales de la década una producción de energía eólica marina de 12 gigavatios. Casi en todas partes, este esfuerzo choca con la oposición local. Las obras de más de una treintena de proyectos validados por el gobierno aún no han comenzado debido a esas resistencias, según el Ministerio de Energía. En 2019, un informe de expertos y funcionarios británicos citó la cuestión de la “aceptación local” como una “barrera clave” que podría impedir a Corea del Sur alcanzar sus objetivos. Este estudio consultado por la AFP citaba “las objeciones de los habitantes y, aún más, de los pescadores que constituyen un poderoso cabildeo en Corea del Sur”. PAÍS POBRE EN RECURSOS ENERGÉTICOS El país es muy pobre en recursos energéticos y su electricidad depende en 40 por ciento del carbón importado. En 2020, según la Agencia Internacional de la Energía, sólo el 6 por ciento procedía de fuentes renovables. Esto hace muy ambiciosos los objetivos sobre la neutralidad de carbono y la salida de lo nuclear. Corea del Sur llegó muy tarde al campo de las energías renovables y está muy atrás de Gran Bretaña, China y Alemania. Su geografía peninsular y la longitud de su litoral son, sin embargo, ventajas, y muchas empresas surcoreanas tienen experiencia en las áreas de la construcción marítima y de la eólica. Estar en el Top 5 mundial es “ciertamente ambicioso, pero no irreal”, según Norm Waite, del Instituto para la Economía de la Energía y el Análisis Financiero. Su capacidad eólica actual es sólo de 100 megavatios, dice, pero el país tiene “los fundamentos para volverse un actor importante de la eólica marina”. UN “ARRECIFE NUEVO” Actualmente, su mayor parque eólico en alta mar es un campo de 60 megavatios en Gochang, al norte de Sinan. Erigidas a 10 km de la costa, las 20 turbinas, que culminan a 200 metros sobre el agua con sus aspas girando silenciosamente, producen suficiente electricidad para 50 mil hogares, según su operador Korea Offshore Wind Power. “El viento puede generar una gran cantidad de energía en un espacio limitado, lo que es una ventaja sobre la energía solar y otras fuentes de energía renovables”, afirmó Yang In-sun, un responsable del grupo. El complejo de Gochang era una prioridad del gobierno, pero tuvo que esperar casi una década para comenzar a producir energía en 2020, pues se atrasó cuatro años por la oposición local. “Quién puede aceptar que se instalen turbinas en un mar donde se pescan cientos de peces cada día?”, pregunta Lee Sung-tae, un de los líderes de la protesta. El complejo ocupa solo 8 km2, pero Lee afirma que reduce las poblaciones de peces. DAÑO TEMPORAL Los investigadores sostienen, no obstante, que el ruido y el lodo producido durante la construcción son temporales y que, una vez en actividad, las eólicas no tienen ningún impacto sobre las poblaciones de peces. “No hay prueba científica” de un impacto en la vida marina y “a mediano y largo plazo, las eólicas serán, al contrario, un nuevo arrecife artificial que puede atraer a muchas criaturas, dijo Kim Bum-suk, profesor de la Universidad Nacional de Jeju. (Fotos: Tomadas de la agencia AFP) Compartir