Redacción: Victoria Dueñas Asistí a la presentación del libro de la UNESCO: “Creatividades Locales”, y más que una charla técnica, fue un recordatorio de por qué la gestión cultural es urgente hoy. Como bien mencionó Carlos Javier Villaseñor, la cultura es un derecho constitucional (Art. 4º), no una concesión estatal. El Municipio como facilitador La obligación del gobierno local es proveer recursos y espacios para garantizar la libertad cultural, no intervenir en el proceso creativo. Quienes mantienen viva la tradición son las personas; la gestión debe ser horizontal, nunca vertical. Contenidos simbólicos contra la violencia Recordando el caso de Medellín en los 90’s y mi propia investigación de tesis sobre la representación del narcotráfico, queda claro que la cultura salva vidas. Cuando un joven solo tiene como referente al narco, su desarrollo y aspiraciones se limitan. La cultura ofrece diversidad de roles y esquemas de identidad, permitiendo que las personas se imaginen en realidades distintas a las que su contexto violento les impone. Autores como Rossana Reguillo (experta en “narcomáquina”) explican que el narco no solo ofrece dinero, ofrece sentido de pertenencia. Si el municipio no ofrece espacios de identidad (cultura, deporte, arte), el narco llena ese vacío no solo con empleo, sino con una estética y una épica. El recorte presupuestario deja a los jóvenes sin “refugios simbólicos”. La Cultura como “Prevención Terciaria” En criminología, la cultura actúa en la prevención. Estudios sobre el programa “Cultura Viva Comunitaria“ en América Latina muestran que en zonas donde el Estado mantiene inversión cultural constante, la tasa de captación del crimen organizado en adolescentes tiende a ser menor, porque el tejido social es más resistente. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Pijama Surf (@pijama_surf) La crisis del presupuesto La UNESCO ha recomendado históricamente que los países destinen al menos el 1% de su PIB a la cultura para garantizar el desarrollo sostenible. El contraste: México no solo está lejos del 1%, sino que ha mantenido una tendencia a la baja. En los últimos años, el presupuesto federal para cultura ha rondado apenas el 0.02% o 0.03% del PIB, lo que se traduce en ese 0.1% o 0.14% del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). Cuando el Estado retira el presupuesto cultural (ese 0.14%), lo que está haciendo es retirar la infraestructura de paz. Sin presupuesto federal o estatal que baje a lo local, los municipios caen en la “precariedad institucional”. Esto provoca que: No haya continuidad en las políticas culturales (cada 3 años se inventa el hilo negro). Se dependa de “apoyos económicos” que terminan condicionando la libertad creativa de proyectos artísticos o culturales. Se vulnera por completo un derecho humano. El Narco como “Gestor Cultural” (El riesgo de la colusión) Es irónico, cuando el gobierno abandona su rol de gestor. En muchas comunidades de México, el narco financia las fiestas patronales, las bandas de música y los espacios públicos. El narco se convierte en el “mecenas”, y por lo tanto, el contenido simbólico de esa comunidad empieza a normalizar la violencia. El presupuesto público de cultura es, en realidad, una barrera de soberanía ética. La cultura es nuestra capacidad y responsabilidad de ofertar contenidos simbólicos que den herramientas a la gente para representarse y decidir su futuro. Las tradiciones nacen y se gestionan desde las comunidades; nosotros, como comunicadores y gestores, debemos ser facilitadores de esa libertad. Los invito a leer y descargar este material esencial de la UNESCO. Compartir Navegación de entradas Claudia Sheinbaum impulsa el séptimo arte con nuevos incentivos fiscales Guanajuato refuerza la vacunación contra el sarampión en todo el estado