En miles de hogares mexicanos, el jamón es parte del desayuno escolar, de la torta de la oficina o del sándwich improvisado de la cena.

Sin embargo, lo que muchos creen estar comprando como “jamón” podría no serlo en realidad.

Así lo advirtió la Profeco en 2025, tras un estudio que dejó a más de un consumidor con la ceja levantada.

Hace unas semanas, la Procuraduría Federal del Consumidor analizó 40 marcas que se venden en los principales supermercados de México.

El resultado fue claro: varios productos no cumplen con la Norma Oficial Mexicana y algunos, técnicamente, ni siquiera deberían llevar la palabra “jamón” en la etiqueta.

¿QUÉ ENCONTRÓ?

El informe, publicado en la Revista del Consumidor, reveló irregularidades que van desde exceso de sodio hasta diferencias entre lo que las marcas declaran y lo que realmente contienen.

En otras palabras, muchos consumidores han estado comprando productos que ofrecen menos proteína de la indicada o con aditivos en exceso.

El hallazgo preocupa porque el jamón es uno de los embutidos más consumidos en el país. Un alimento que acompaña la dieta diaria de millones de familias no solo debería ser fiel a lo que promete, sino también seguro para la salud.

De acuerdo con la Profeco, el jamón auténtico debe elaborarse únicamente con pierna trasera de cerdo o muslo de pavo.

Sin embargo, varias marcas optan por comercializar productos bajo nombres como “embutido cárnico”, “producto cárnico cocido” o “embutido de pavo”, mezclando ingredientes como pollo, pasta cárnica, soya o fécula.

LOS REPROBADOS EN 2025

Entre las marcas señaladas se encuentran:

  • Bafar jamón de pavo Virginia: declara 12 por ciento de proteína, pero solo contiene 11.2 por ciento
  • FUD jamón de pierna horneado: indica 12 por ciento, pero alcanza solo 11 por ciento
  • Nutri Deli jamón de pierna horneado: reporta 780 mg/100 g de sodio, pero se detectaron 1,198 mg
  • Zwan Premium de cerdo y pavo: declara 771 mg/100 g de sodio, aunque tiene solo 915 mg
  • Bafar pavo jamón americano: presume 9 por ciento de grasa, pero solo posee 1.8 por ciento

Además, Profeco advirtió que marcas como Aurrera, Chimex, San Antonio, Galicia Virginia, Kir Lunch, Duby y Tres Castillos utilizan la palabra “jamón” en sus empaques sin cumplir con los estándares oficiales.

ENGAÑO DETRÁS DEL ETIQUETADO

Uno de los puntos más preocupantes es que estos productos se exhiben en los refrigeradores de supermercados junto a los jamones auténticos, lo que confunde al consumidor.

La Profeco subrayó que, aunque algunos cumplen con la normativa de seguridad, su valor nutrimental es muy inferior.

Consejos de Profeco para elegir jamón real

Para no caer en engaños al momento de comprar, la institución compartió varias recomendaciones:

  • Revisa la etiqueta: busca que diga claramente “jamón de cerdo” o “jamón de pavo”
  • Lee la tabla nutrimental: pon atención a proteína, sodio y grasa. La OMS recomienda no rebasar 2 g de sodio al día
  • Desconfía de los empaques con sellos de advertencia: “exceso de sodio” o “excesos de grasas” son señales para moderar el consumo
  • Mantén la cadena de frío: coloca el jamón al final de la compra y refrigéralo de inmediato
  • Compra en lugares confiables: reduces del riesgo de un producto en mal estado
  • Consulta a un médico si tienes hipertensión: el sodio presente en los embutidos puede afectar la salud

EL FONDO DEL CONSUMO

Aunque el jamón aporta proteína y minerales como selenio, los especialistas recomiendan moderar su ingesta. Diversos estudios han vinculado el consumo excesivo de carnes procesadas con hipertensión, cáncer y enfermedades crónicas.

El mensaje de Profeco en 2025 es claro: no todo lo que parece jamón lo es, y elegir con cuidado puede marcar la diferencia entre una alimentación balanceada y un consumo engañoso.

(Texto y fotos: Tomados de Debate.com.mx)

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