El Presidente estadounidense, Donald Trump, declaró una emergencia de salud pública por la crisis de opioides, ante la creciente epidemia de uso de drogas en Estados Unidos, y dijo que el muro en la frontera sur ayudará a reducir el problema. “Un sorprendente 90 por ciento de la heroína en Estados Unidos viene del sur de la frontera, donde construiremos un muro, que ayudará enormemente a este problema”, afirmó. “Esta epidemia es una emergencia nacional de salud”, dijo durante su mensaje. La medida se aleja de la declaración de una emergencia nacional de opiáceos, lo que habría desencadenado la asignación de fondos federales para abordar el problema. Tampoco libera por su cuenta dinero para tratar el abuso de drogas que provocó al menos 59 mil muertes en 2016. Sin embargo, permitiría que un poco de dinero de la subvención se utilice para una amplia gama de esfuerzos para combatir el abuso de opioides, y facilitaría ciertas leyes y regulaciones para abordarlo, consignó el diario Reforma. Además, aseguró que un opioide será retirado de los estantes, sin especificar cual, y dijo que mantendrá una postura fuerte ante China por el envío del sintético fentanil. La directiva de Trump cumpliría una promesa que hizo cuando asumió el cargo de abordar el abuso de opiáceos como una de sus principales prioridades. Pero hasta ahora ha tomado medidas limitadas para llevarlo a cabo. Funcionarios consultados antes de la declaración argumentaron que una declaración de emergencia nacional no era necesaria o útil en el caso de la crisis de opiáceos, y que los poderes asociados con una emergencia de salud pública eran más adecuados para abordar el problema. En agosto, el Presidente calificó la crisis de opiáceos como una “emergencia nacional”, pero no firmó una declaración formal que la designara como tal. Compartir