El dengue está imparable a las puertas de México. Las naciones Centroamérica tienen cada vez más casos y poco se hace por detener la epidemia.

Un reportaje de la agencia AP narra cómo en un pabellón normalmente reservado para jóvenes quemados en Honduras, varios niños yacían apáticos bajo mosquiteras, junto a sus preocupados padres.

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En un día reciente, Carlos Benítez, de 9 años, regresó a casa tras varios días recibiendo líquidos por vía intravenosa mientras los médicos esperaban que bajase la fiebre causada por el dengue.

Pero la doctora Sara Hernández, que supervisa esa sala del Hospital Escuela Universitario, sabía que esa cama se ocuparía pronto, como ha ocurrido con las demás desde que se habilitó la sala en junio en medio de una letal epidemia del virus transmitido por mosquitos.

En lo que va de año, al menos 135 personas fallecieron a causa del dengue en Honduras, y casi dos tercios de ellos eran niños.

Aunque hay más posibles muertes que están a la espera de la confirmación de un laboratorio, Honduras presenta ya de lejos la mayor tasa de mortalidad por el dengue en Latinoamérica este año, y la cepa que afecta a la nación centroamericana parece ser además la más agresiva y letal.

La epidemia, dice el reportaje de AP, golpea a un país sacudido por los disturbios sociales y liderado por un presidente falto de credibilidad desde su reelección en 2017, pese a un veto constitucional que se lo prohibía.

Además, Juan Orlando Hernández fue nombrado cómplice en un caso contra su hermano en Estados Unidos por presunto narcotráfico. Los médicos y enfermeras pasaron semanas manifestándose contra sus propuestas de reforma por temor a que derivasen en la privatización del sistema de salud.

Entre la población también había cierto nivel de complacencia luego de cinco años en los que solo se reportaron 16 decesos por dengue. Pero esa es la forma de actuar del virus: unos años de calma seguidos de un gran brote.

Como región, Centroamérica y México ya han registrado casi el doble de casos de dengue que en todo el año pasado. Guatemala, México y Nicaragua tienen el conteo de víctimas mortales en cifras de dos dígitos.

La última vez que el dengue se cobró tantas vidas en Centroamérica y México fue en 2013, según los datos recopilados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ese año, México fue el más afectado con 192 decesos.

Cuando sucede un brote de esta magnitud, las autoridades médicas suelen encontrarse con que los enfermos no buscan tratamiento lo suficientemente pronto y suelen recibir una atención inadecuada, señaló el doctor José Luis San Martín, asesor regional de la OPS, que visitó Honduras en agosto.

San Martín destacó además que la nación vive una “situación sociopolítica muy tensa”.

“Cuando revisamos la historia del virus, siempre encontramos que hay un grupo de factores externos que pudieron ser manejables”, agregó.

La cifra de menores hondureños muertos en este brote es desproporcionada porque los niños tienen menos defensas y una mayor exposición al ir a la escuela y jugar al aire libre, explicó Hernández, la médico del pabellón dedicado al dengue.

Cuando un brote se da en circunstancias normales y se maneja bien desde el inicio, el dengue no debería causar tantas muertes, dijo San Martín.

La mayoría de los infectados no llegan a desarrollan la enfermedad, pero quienes se infectaron con otra cepa del virus en el pasado tienen más posibilidades de padecer una variedad más severa, a la que a veces se le llama dengue hemorrágico. Puede causar dolor abdominal, vómitos, sangrado y daños en los órganos internos.

Doce de los 18 departamentos de Honduras están en estado de emergencia desde el 14 de junio.

Históricamente, el dengue ha sido una enfermedad estacional. Normalmente, los casos deberían comenzar a declinar en noviembre, con el final de la época de lluvias, y repuntarían de nuevo en junio. Sin embargo, el año pasado el brote comenzó en noviembre. Los expertos estarán muy pendientes para ver si la tendencia se repite, lo que podría sugerir un cambio en la estacionalidad del virus.

(Foto: Tomada de AP)

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