🔊 Escuchar esto Investigadores de la Universidad Católica de Chile (UC) y de la Universidad de Magallanes (UMAG) buscarán en la Antártida y en la región austral de Magallanes nuevos medicamentos para enfermedades crónicas, neurodegenerativas, diabetes y cardiopatías. [read more=”Leer más” less=”Leer menos”] 🔊 Nota completa La actividad se desarrollará en el nuevo Centro de Excelencia de Biomedicina en Magallanes (Cebima), que será inaugurado en abril o mayo próximos, aunque varios de sus integrantes llevan ya tiempo investigando plantas endémicas de la región, dijeron a la agencia Efe los gestores del proyecto. El centro estará dirigido por el neurobiólogo Nibaldo Inestrosa, director del Centro de Envejecimiento y Regeneración (CARE) de la Universidad Católica, ganador del Premio Nacional de Ciencias Naturales en 2008. El proyecto gira en torno a la búsqueda de nuevas aproximaciones terapéuticas en base a productos químicos naturales, en una época en que la tecnología parece poner el futuro de la medicina en el desarrollo de compuestos sintéticos, según los investigadores. Adicionalmente, el Cebima tiene como objetivo descentralizar la ciencia en Chile y posicionarse como un polo de desarrollo científico y de transferencia en la región austral. Magallanes y la Antártida cuentan con una vegetación de algas, musgos, hongos y otros organismos que subsisten en condiciones de estrés importantes, como bajas temperaturas, vientos fuertes y poca luz durante períodos prolongados. Ese ambiente, indicaron los investigadores, ha permitido que desarrollen sus propias defensas, compuestos que evitan su congelación o que controlan plagas, por lo que serán las especies a analizar en el Cebima. “Desde los años 70 no se encuentra casi nada nuevo en materia de medicamentos en Chile y en el mundo”, aseguró Inestrosa, para quien “hay que buscar en zonas inexploradas”. Por ello, señaló que estudiarán “productos endémicos” y desarrollarán “nuevos fármacos, test de diagnósticos y terapias enfocadas en las enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento”. Por otra parte, un alga regional llamada “luga” también puede transformarse en una sustancia medicinal. Andrés Mansilla, miembro del equipo de investigadores, conoce la capacidad del alga de modificar la presión arterial y, junto a otros investigadores, ha mostrado que lípidos extraídos de ella tienen propiedades de agonistas de PPAR, unos receptores nucleares implicados en diversas vías metabólicas. Agonista es un elemento capaz de unirse a un receptor celular y provocar una acción determinada en la célula, similar a la producida por una sustancia fisiológica. (Foto: Tomada de El Debate) [/read] Compartir