En México, a veces cometemos el error de ver la discapacidad con lástima o, peor aún, como motivo de burla. Pero la realidad es otra: la inclusión es un tema de inteligencia y desarrollo económico.

Recientemente, el Subsecretario de Inclusión en Guanajuato, Carlos Daigoro Fonce Segura, se reunió con empresarios para dejar algo claro: incluir a personas con discapacidad no es “hacer un favor”, es hacer que la empresa sea más fuerte y moderna.

1. Menos burlas, más resultados

Cuando una empresa abre sus puertas a todos, no está siendo “buena gente”, está siendo estratégica. La exclusión le cuesta a los países hasta el 7% de su dinero (PIB). Imagina todo lo que podríamos construir si dejáramos de desperdiciar el talento de miles de personas solo por prejuicios.

2. El mundo está cambiando

Todos vamos para allá. Con el envejecimiento de la población, tarde o temprano todos necesitaremos espacios más accesibles. Una empresa que no entiende esto hoy, se está quedando vieja y fuera del mercado.

3. El diseño que nos sirve a todos

¿Has visto esas rampas en las esquinas? No solo sirven para sillas de ruedas; sirven para la mamá con la carriola, el repartidor con su carrito o el adulto mayor con bastón.

  • En la empresa pasa lo mismo: Si el lugar de trabajo es accesible, se elimina el estrés y aumenta la productividad.
  • Diseño Universal: Significa crear cosas que todos podamos usar sin complicaciones.

4. La inclusión es rentable

Las empresas incluyentes son más innovadoras porque tienen mentes distintas resolviendo problemas. Además, según la OCDE, esto mejora la inversión y hace que la economía local sea más estable.

En resumen: La inclusión no es una “política suave” o de buena voluntad. Es una competencia tan importante como saber de finanzas o de tecnología. Una empresa incluyente no solo es más justa, es más competitiva y más valiosa.

La próxima vez que veas un espacio incluyente, no pienses en asistencia, piensa en modernidad.

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