La intención fue cuidar el ambiente, pero la reacción ha sido de molestia.

El gobierno de París estrenó este lunes una serie de “urinarios ecológicos” que se encuentran a la vista de todos y causó críticas de visitantes y residentes.

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La intención de estos equipos es cuidar el ambiente e incluso limpiar lugares al evitar que los miles de turistas y locales que pasan por los más emblemáticos lugares de la ciudad a diario puedan desahogar sus necesidades biológicas.

Los críticos a la medida parecen tener razones de sobra para estar enojados, pues las cabinas están a la vista de todo el mundo y muy cercanas a los lugares más visitados y fotografiados.

Uno de ellos está instalado en Ile Saint-Louis, muy cerca de la catedral de Notre Dame, y con vista a barcos de turistas que pasean por el río Sena, lo que ha provocado una particular revuelta.

Residentes han escrito a la alcaldía para exigir su retiro, pues además de que consideran que afecta la estética de la ciudad, creen que podría incitar al exhibicionismo.

El diseñador del “Uritrottoir” -una combinación de las palabras en francés para “urinario” y “pavimento”- dijo que ofrece una “solución ecológica para orinar en público”.

El artefacto es una caja con una abertura al frente y una jardinera en la parte de arriba que contiene paja que se transforma en composta.

Sin embargo, habitantes de Ile Saint-Louis dijeron que podría estropear la reputación de uno de los barrios más elegantes de la capital francesa.

El alcalde local Ariel Weil insistió en que los dispositivos son necesarios. Las autoridades de París han desplegado cuatro de los urinarios y se tiene considerado un quinto.

“Si no hacemos nada, los hombres simplemente van a orinar en las calles. Si realmente está molestando a la gente, encontraremos otro lugar”, explicó.

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