(Fotografía:Especial) Redacción: Victoria Dueñas Si caminas por el Barrio de Jalatlaco en Oaxaca, seguro has visto unos árboles majestuosos con flores que parecen brochas de hilos rosas. No son solo adorno: son la cuna de uno de los tesoros más exclusivos de la gastronomía oaxaqueña: el Coquito de Sospo. ¿Qué es exactamente un Coquito? Olvida la idea del coco de playa. El coquito es la semilla del árbol Sospo (Pseudobombax ellipticum). Es un árbol “valiente” que florece justo en la época de calor (de febrero a mayo), perdiendo todas sus hojas para concentrar su energía en esas flores espectaculares que parecen fuegos artificiales. El Clima: El ingrediente invisible Los Coquitos de Jalatlaco Oaxaca, México pic.twitter.com/nKG61FtIr1— Eduardo González (@Gogesa) March 13, 2026 Para que tengamos coquitos, el clima de Oaxaca tiene que hacer lo suyo. El Sospo ama la selva baja y el calor seco. Necesita ese estrés hídrico (falta de agua) para soltar sus cápsulas de madera llenas de una fibra parecida al algodón que protege a las semillas. Si el clima no es el correcto, el árbol simplemente no regala frutos. Del Árbol a la Bolsita (Un ejercicio de paciencia) Hacer coquitos no es para desesperados. Es un proceso de cocción por pura paciencia: La Caza: Primero hay que esperar a que el fruto caiga y se abra solo. El Baño de Dulce: Las semillas se limpian y se lanzan a un cazo con miel de piloncillo y canela. El Tiempo: Se cocinan a fuego muy lento durante horas. No hay prisa. La semilla debe absorber la miel hasta quedar suave, brillante y con ese color oscuro que tanto nos gusta. Compartir Navegación de entradas Crisis agrícola: Urgen apoyos para el campo en Guanajuato ante riesgo de pérdidas