(Fotografía:Especial) Las aportaciones de migrantes guanajuatenses que viven en Estados Unidos volvieron a convertirse en infraestructura para sus comunidades de origen. En Guanajuatito, San Diego de la Unión, fue entregada la pavimentación de la calle Allende, una obra financiada conjuntamente por paisanos, el Gobierno estatal y el municipio. La intervención representó una inversión total de 2 millones 470 mil pesos y forma parte del programa estatal Obras Sin Fronteras, que utiliza un esquema de colaboración con clubes de migrantes para desarrollar proyectos de infraestructura social en localidades con una importante tradición migratoria. En este caso participó el Club de Migrantes “San Miguel de la Sauceda”, integrado por guanajuatenses radicados en Texas, junto con la Secretaría de Derechos Humanos del Estado y el Gobierno Municipal de San Diego de la Unión. De una calle de terracería a una vialidad pavimentada Antes de la obra, la calle Allende era de terracería y durante años sus habitantes enfrentaron problemas de polvo, encharcamientos y deterioro, además de dificultades para el tránsito de peatones y vehículos. Estas condiciones afectaban particularmente a niñas y niños, personas adultas mayores y habitantes con movilidad reducida. Con la pavimentación se busca mejorar no solamente los traslados cotidianos, sino también el acceso de vehículos de emergencia y servicios hacia esta zona de Guanajuatito. La intervención también modifica la imagen urbana de la comunidad y las condiciones del entorno de las viviendas y pequeños comercios ubicados sobre la vialidad. Paisanos desde Texas aportaron para concretar la obra (Fotografía:Especial) Uno de los elementos particulares del proyecto es que una parte de los recursos provino de personas que dejaron Guanajuato para vivir y trabajar en Estados Unidos. El Club de Migrantes “San Miguel de la Sauceda”, establecido en Texas, se organizó para participar en el financiamiento del proyecto. La secretaria de Derechos Humanos de Guanajuato, Liz Alejandra Esparza Frausto, señaló durante la entrega que la intención del programa es acompañar a las organizaciones de paisanos que continúan aportando recursos para sus lugares de origen. La funcionaria destacó que este tipo de proyectos buscan que las aportaciones de los migrantes se traduzcan directamente en infraestructura para las familias que permanecen en Guanajuato. También señaló que el objetivo es generar condiciones para que las comunidades tengan mayores oportunidades de desarrollo desde sus lugares de origen. “La migración deja de ser la única respuesta posible: la infraestructura, la dignidad y el desarrollo también pueden construirse desde casa”, expresó Esparza Frausto. Ninguna de las tres partes podía hacerlo sola El esquema utilizado en Guanajuatito se basa precisamente en compartir el costo de las obras. El presidente municipal de San Diego de la Unión, Juan Carlos Castillo Cantero, reconoció que ni el municipio, ni el Gobierno estatal, ni los propios migrantes habrían podido concretar individualmente el proyecto bajo las mismas condiciones. La pavimentación fue posible, señaló, mediante la suma de los tres participantes. “Fue la suma de tres compromisos, el del estado, el del municipio y el de quienes se fueron pero nunca se olvidaron de casa, lo que hoy se traduce en un beneficio tangible para las familias de Guanajuatito”, afirmó. Este modelo permite reunir recursos públicos con las aportaciones organizadas de guanajuatenses que viven fuera del país. ¿Qué es Obras Sin Fronteras? Obras Sin Fronteras es un programa de la Secretaría de Derechos Humanos de Guanajuato enfocado en realizar infraestructura social en comunidades vinculadas con la migración. La dinámica consiste en trabajar con clubes de migrantes guanajuatenses establecidos principalmente en Estados Unidos, además de los gobiernos municipales, para financiar proyectos solicitados o necesarios en las comunidades de origen. Los recursos pueden utilizarse para obras que impacten directamente en las condiciones de vida de las familias, como calles, plazas y espacios comunitarios. En agosto, por ejemplo, el programa también permitió concretar tres proyectos en Santa Catarina y Dolores Hidalgo, con una inversión conjunta cercana a los 4.2 millones de pesos. El esquema muestra que las remesas y aportaciones de los migrantes no necesariamente terminan únicamente en el consumo de cada familia. Cuando los paisanos se organizan mediante clubes, una parte puede canalizarse colectivamente hacia proyectos comunitarios. Clubes migrantes mantienen vínculo con Guanajuato (Fotografía:Especial) La participación de los clubes también muestra el vínculo que miles de guanajuatenses mantienen con sus comunidades aun después de establecerse en Estados Unidos. En localidades con una larga historia migratoria, estas organizaciones funcionan como un puente para impulsar proyectos que pueden tardar años en concretarse únicamente con presupuestos municipales. El modelo requiere también transparencia en el uso de las aportaciones y coordinación entre los tres participantes, debido a que mezcla recursos públicos con dinero aportado por los propios migrantes. Para Guanajuatito, el resultado ya es visible en la calle Allende. Los 2 millones 470 mil pesos se tradujeron en una vialidad pavimentada que busca mejorar los traslados, facilitar la entrada de servicios de emergencia y reducir los problemas que anteriormente generaban el polvo, el lodo y los encharcamientos. Pero detrás de la nueva calle existe también una historia característica de Guanajuato: personas que migraron a Estados Unidos y que, desde la distancia, continúan invirtiendo en las comunidades donde nacieron o permanecen sus familias. Compartir Navegación de entradas SSG impulsa la procuración de órganos para salvar a pacientes en Guanajuato