Foto de Alex Andrews

La Luna, nuestro satélite natural, ha fascinado a la humanidad durante siglos. Sin embargo, existe un fenómeno curioso: siempre vemos la misma cara desde la Tierra. Este hecho ha generado mitos y teorías, pero la explicación científica es mucho más precisa.

Se trata de la rotación síncrona, un movimiento en el que la Luna tarda exactamente el mismo tiempo en girar sobre su eje que en dar una vuelta alrededor de la Tierra: 27.3 días. Este equilibrio perfecto provoca que un hemisferio quede constantemente orientado hacia nosotros.

Por ello, durante toda la historia registrada solo hemos observado una parte de su superficie: la llamada “cara visible”. El otro hemisferio fue un misterio hasta 1959, cuando la sonda soviética Luna 3 logró captar las primeras imágenes del llamado “lado oculto”.

Aunque se le conoce popularmente como el “lado oscuro”, en realidad recibe la misma cantidad de luz solar que el lado visible. El término responde más a lo desconocido que a la falta de iluminación.

Con cada misión espacial, la Luna sigue revelando secretos sobre su formación y relación con la Tierra, recordándonos que aún queda mucho por descubrir de nuestro vecino más cercano en el espacio.

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