Un caso digno de contarse. Se trata de una equinoterapia que desarrolla en la periferia de la Ciudad de México, Jorge Luis Piña, un mexicano que se dedica a rescatar caballos y a ayudar a personas discapacitadas a salir adelante.

En un reportaje del informativo Vice News ofrece al detalle cómo ha tenido éxito en la ayuda a personas de escasos recursos y cura de personas cuadrapléjicas y niños autistas.

Desde las 7:40 de la mañana, Jorge Luis Rangel Piña empieza su jornada de ayuda. De la cochera de su casa no sale la camioneta familiar o el auto compacto, sino un par de caballos: Frida y Bambino. Dos horas antes fue por ellos al lugar que alquila para guardarlos.

Los bañó, les colocó la brida y los ensilló. El trabajo no lo hace solo; lo ayudan dos voluntarios, Rosalba y Alfredo, y su papá, don Uriel. Jorge también se preparó. Se enfundó un pantalón de mezclilla, una playera tipo Polo roja de manga larga con el logotipo de su escuela de equitación a la altura del pecho, una gorra del mismo color y se calzó las botas altas para montar, que dan a la altura de la rodilla, dice el reportaje de Vice News.

Los fines de semana el camellón de la avenida Eduardo Molina, afuera de la estación del Metrobús Vasco de Quiroga de la Ciudad de México, se convierte en un espacio donde se atienden varios padecimientos.

Solo que en lugar de médicos dando consulta, Jorge Luis y sus caballos ofrecen tratamiento de equinoterapia a personas de escasos recursos, a través de Ebrum, su escuela de equitación.

“Los compramos en Ecatepec (Estado de México). Son de esos de la carreta, de la basura, que los maltratan. Hay quienes rescatan perros, nosotros rescatamos caballos. Esa es mi pasión”, dice Jorge Luis Rangel a Vice News.

“Llega gente con Síndrome de Down, retraso psicomotor, lento aprendizaje, hiperactividad, autismo, esclerosis múltiple, parálisis cerebral, miedo, estrés, depresión. Hay una lista muy grande de padecimientos que atendemos”, platica Jorge Luis al reportero de Vice News.

Jorge Luis es un maestro universitario, que además es comandante de caballería del Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario en la Ciudad de México.

A los diez años Jorge Luis ingresó al Pentathlón, la organización civil militarizada más importante del país. Durante los 35 años que lleva en la institución, la educación sobre los caballos y su comportamiento ha sido constante. Incluso fue campeón de salto ecuestre. Ahí aprendió su manejo, supo que podían ser herramienta terapéutica para rehabilitar a la gente y por lo mismo fue capacitado para emplearla.

“La equinoterapia utiliza tres principios básicos”, me explica Jorge Luis. “El calor corporal, patrón de locomoción e impulsos rítmicos, que suben por el cinturón pélvico, por la columna vertebral hasta el cerebro, eso es estimulación neuronal. Se puede montar bebés a partir de los seis meses y funciona como estimulación temprana. También se pueden montar adultos mayores. La persona más grande que ha venido con nosotros tiene 94 años”.

Aquí puedes ver el reportaje completo:

(Información y foto, tomada de Vice News)

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