Hace unos días, un artículo publicado en la prestigiosa revista Science presentó un modelo epidemiológico creado por cinco investigadores de la Universidad de Harvard en el que prevén la posibilidad de que el distanciamiento social dure hasta el 2022.

Por supuesto, ese encabezado ha creado gran revuelo en redes sociales y se ha replicado en muchos medios: “Científicos de Harvard prevén que el distanciamiento social se extenderá hasta el 2022”.

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Sin embargo, a pesar de lo resonante que parece este encabezado, hay que matizar un poco lo que significa.

Stephen M. Kissler y Yonatan H. Grad, del Departamento de Inmunología y Enfermedades Infecciosas y Christine Tedijanto, junto a Edward Goldstein y Marc Lipsitch del Departamento de Epidemiología de la escuela T.H. Chan de Salud Pública en la Universidad de Harvard, publicaron el artículo llamado Projecting the transmission dynamics of SARS-CoV-2 through the postpandemic period (Proyectando las dinámicas de transmisión del SARS-CoV-2 en el periodo post pandémico).

En este artículo, los cinco científicos quisieron hacer un modelo para planear, en la medida de lo posible, las acciones de salud pública que los distintos gobiernos tendrán que tomar frente al desarrollo futuro del coronavirus Covid-19. Todo porque estiman, a grandes rasgos, que la infección puede resurgir después de esta primera pandemia, señala información de Noticieros Televisa.

Al acabar la primera pandemia es posible (aunque no probable) que se acaben los brotes del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, como sucedió con el SARS-CoV-1. Si este fuera el caso, entonces habremos vivido una pandemia corta, pero intensa y el virus ya no causaría ninguna preocupación mayor para la salud pública.

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Esto puede suceder si una amplia porción de la población adquiere una inmunidad larga contra el virus. Suena muy deseable, pero las más importantes autoridades de salud consideran que es poco factible.

Así, es mucho más probable que el nuevo coronavirus tenga un comportamiento parecido al de la influenza. Después del primer brote de influenza H1N1, en 2009, en México, los casos de H1N1 se volvieron regulares durante la llamada “temporada de influenza”.

El virus, pues, a pesar de que existe una vacuna, no quedó erradicado después del primer brote intenso, sino que se convirtió en un fenómeno estacional.

Por lo tanto, las estrategias de salud pública serían muy distintas si el virus se controla o si se convierte en un problema recurrente. Por eso, el discutido artículo de Science quiere simular escenarios diversos para que las autoridades sanitarias de diferentes países puedan empezar a prever lo que sucederá después de que se acabe la primera ola de la pandemia.

¿HABRÁ NUEVOS BROTES DE COVID-19?

Considerando las dinámicas de transmisión del nuevo coronavirus en la etapa que estamos viviendo, estos investigadores hicieron un modelo de lo que sucederá después de la pandemia.

Para poder hacer estas estimaciones a futuro, entran en juego factores como la transmisión de la enfermedad con el cambio de las estaciones (como sucede con la influenza que se transmite más en otoño e invierno), la duración de la inmunidad al virus y la manera en que fueron aplicadas ciertas medidas de prevención gubernamental (como la Jornada de Sana Distancia en México).

RESULTADOS DEL ESTUDIO

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Después de hacer diferentes simulaciones, estos investigadores concluyeron que:

-El nuevo coronavirus puede causar un brote en cualquier momento del año (aunque parece que los brotes más violentos ocurren, como con la influenza, en otoño-invierno).

-Si la inmunidad al virus no es permanente, es muy posible que el virus regrese. Así, la Covid-19 puede volver a presentarse anualmente (si la inmunidad es de corta duración) o

cada dos años (si es de larga duración). Según estos modelos, entonces, se estima que tendremos brotes cada año o cada dos años de aquí al 2025.

-Si se crea una inmunidad durable, el virus puede desaparecer por los próximos cinco años.

-Puede suceder que, con una inmunidad durable, el virus desaparezca por cinco o más años y luego regrese en forma de un brote mayor.

CONCLUSIONES

Por más teóricos que sean estos modelos, hay ciertas conclusiones certeras. La forma en que el nuevo coronavirus nos va a afectar en los siguientes cinco años depende enteramente de la manera en que se comporte después del primer brote, en la inmunidad de la población y las fluctuaciones en las estaciones.

También, es evidente, por estos estudios, que las medidas de distanciamiento social reducen considerablemente la saturación de los servicios de salud (porque se aplana la curva pandémica).

Al mismo tiempo, se demostró que, si las medidas de distanciamiento social están mal aplicadas o no son respetadas por la población, el pico de infección se vuelve mucho más drástico y prolongado, y los servicios de salud pueden desbordarse fácilmente.

En cualquiera de los dos casos, las medidas de distanciamiento social pueden ser necesarias, de manera intermitente, hasta el 2022. A menos, claro, que se logre reforzar considerablemente nuestro sistema de salud o que se descubra un tratamiento médico o una vacuna.

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(Foto: Tomada de Noticieros Televisa)

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