(Fotografía:Especial)

Redacción: Victoria Dueñas

En el marco de la celebración de los 450 años de la fundación de León, ha estallado una fuerte controversia tras revelarse las cifras de los contratos de la Feria de León 2026. Mientras que el “León Monumental” (Solareón) representó un gasto millonario bajo un esquema de renta temporal, los Voladores de Papantla, cuyo ritual es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, recibieron una fracción mínima, evidenciando una brecha de más de 17 millones de pesos entre la tecnología desechable y la cultura ancestral.

Concepto“Solareón” (León Metálico)Voladores de Papantla
Costo Total (aprox.)$18,115,797.00 MXN + IVA$418,197.16 MXN
Tipo de ContratoRenta de “ArtCart” (Servicio externo)Contratación de grupo tradicional
OrigenZIF Media S.A. de C.V. (Guadalajara)Danzantes Totonacas (Veracruz)
Estatus CulturalEspectáculo visual/electrónicoPatrimonio de la Humanidad (UNESCO)
PermanenciaSolo por la edición 2026Tradición en la feria desde los años 60
Diferencia de pago+$17,697,599.84 MXN

Un León que no es de León

A pesar de que la alcaldesa Alejandra Gutiérrez presentó a Solareón como un símbolo de identidad para el 450 aniversario, la realidad jurídica es distinta. El contrato de prestación de servicios con la empresa ZIF Media S.A. de C.V. estipula claramente que la obra artística, sus componentes y derechos de propiedad intelectual pertenecen exclusivamente al prestador.

El Patronato de la Feria desembolsó los más de 18 millones de pesos mediante un esquema de cuatro anticipos y un finiquito, pagando por una estructura de lámina y luces que, tras el cierre de la feria, abandonará la ciudad. A esto se suman las quejas de los asistentes, quienes reportaron fallas técnicas y un ambiente que no cumplió con la expectativa de un “gran festival electrónico”, reduciéndose a personas sentadas viendo sus celulares.

El riesgo humano “baratado” en la Feria de León

En el otro extremo de la balanza están los Voladores de Papantla. Con más de 40 años de presencia ininterrumpida en la Feria de León, estos danzantes arriesgan la vida en cada vuelo a 40 metros de altura. Por su labor, que implica la preservación de un ritual prehispánico de fertilidad, recibieron apenas $418,197.16 pesos.

Resulta indignante para la opinión pública que un espectáculo de luces fallido y rentado a una empresa de Jalisco valga, para las autoridades, 43 veces más que el esfuerzo físico, el riesgo mortal y el valor histórico de los totonacas.


El Cuestionamiento Final

¿Cómo se justifica que la identidad de una ciudad se pretenda comprar con una renta de 18 millones de pesos, mientras se regatea el valor de quienes han puesto el cuerpo y el alma por décadas en nuestra feria? Con lo gastado en ese león de lámina que hoy se va, se pudo haber asegurado la presencia de los Voladores de Papantla por los próximos 43 años.

La pregunta queda en el aire para el Patronato y el Municipio: ¿Vale más un láser que falla que un patrimonio que nos maravilla y da orgullo ante el mundo?

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