(Fotografía:Especial)

Redacción: Jorge Humberto Dueñas Acuña

Una estimación de los daños derivados del operativo militar y reacción de la delincuencia con la muerte del Mencho, podrían llegar a los 900 millones de dólares, unos 15,200 mil millones de pesos; sin estimar el costo de la operación castrense. Derivados de una estimación propia basade en la inteligencia artificial, contabilizando en forma estimada la quema de vehículos y negocios y el paro en las actividades con la consecuente pérdida de ingresos. 

Durante el fin de semana que fue abatido Rubén Oceguera, la virulenta reacción del crimen organizado fue catastrófica, sobre todo para los estados de occidente de México, sobre todo las ciudades de Guadalajara y Puerto Vallarta, cuyas actividades se vieron colapsadas toralmente.

Una de las obligaciones del estado, además de combatir el crimen organizado es proteger a los ciudadanos y su patrimonio, situación que ha sido difícil en las bélicas acciones de los grupos delincuenciales cuando se ven afectados en sus líderes y estructura. Lo que hace pensar en la posibilidad que los particulares reciban indemnización por esa razón.

El monto de las pérdidas en su totalidad debe ser cuantificado, cálculo que corresponde al gobierno por ser la entidad que puede concentrar la información global, con datos que están emitiendo las empresas, las cámaras y las aseguradoras. Se debe incluir los siniestros contra la infraestructura del gobierno, como los bancos del bienestar. Los daños a los bienes no asegurados no se han cuantificado, pero se pueden estimar.

¿Cómo se calculan estos costos?

Existen metodologías para estimar los costos de los daños, como los usados en gestión de riesgos, calculando en función de daños directos y la estimación de su costo promedio o de reposición en vehículos e inmuebles dañados. La interrupción logística en los transportes de insumos y mercancías también se puede calcular en pérdidas por entregas tardías y procesos de fabricación, comerciales y de servicios afectados. La suspensión o cancelación de ventas y servicios en los establecimientos conforme a sus ventas promedio diarias y la ocupación hotelera con su derrama promedio. Los vuelos y corridas de los transportes de pasajeros suspendidos y el costo adicional que deben pagar por su estadía forzada en el lugar donde quedaron varados. Los grupos aeroportuarios afectados perdieron 725 mil MDP en bolsa luego del 22 de febrero.

Aunque según estimaciones mediante IA, las afectaciones podrían llegar a un 0.02 % del PIB nacional. Regionalmente existe gran impacto en las ciudades y estados más afectados.

Un impacto muy difícil de cuantificar es el efecto en la confianza de los consumidores nacionales y visitantes extranjeros, así como la difusión de los siniestros a nivel mundial. Por ello el estado tiene otra responsabilidad mayor al contrarrestar los efectos de esa desconfianza, invirtiendo tiempo, en seguridad y campañas de posicionamiento, lo que incrementa el costo de los eventos por las crisis de seguridad eventuales, temporales y permanentes. Esto se verá reflejado, internamente cuando menos, en las próximas encuestas de percepción de la seguridad.

En estos eventos inseguros, los sectores más afectados son: los Transportes y de Logística; El Comercio Minorista; todos los servicios relacionados con el Turismo y Los Servicios Locales. La actividad gubernamental también sufre impacto económico por las actividades que se suspenden y los trámites que dejan de hacer los ciudadanos, así como la modificación y costeo de las estrategias y operativos de seguridad.

Hechos y costos similares

Comparativamente los hechos ocurridos el 22 de febrero con la muerte de Oceguera, se igualan al dato que estiman los empresarios de Sinaloa acumulados en un año de guerra entre los cárteles ubicados en esta entidad derivada de la entrega del Mayo Zambada a EEUU, 18 MMDP.

Existe diversidad de metodologías utilizadas para estimaciones de este tipo, como las evaluaciones de desastres (tipo damage & loss assessment); Modelos de interrupción económica (business interruption); Marcos de análisis de riesgo macroeconómico regional.

También se pueden consultar algunas referencias conceptuales: manuales de evaluación económica de eventos disruptivos (CEPAL / Banco Mundial); Modelos de multiplicadores regionales (input-output simplificado); Literatura de economía urbana sobre shocks temporales; y datos de instituciones oficiales.

Finalmente, es importante comentar que los rangos presentados son estimaciones analíticas de orden de magnitud, estos se deben actualizar con los datos que vayan resultando de avalúos estatales, reportes de aseguradoras y balances de cámaras empresariales.

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