(Fotografía:Especial) Redacción: Salvador Moreno La capital del estado se transformó en un escenario de fe y color con la celebración del Viernes de Dolores en Guanajuato. Desde las primeras horas de este 27 de marzo, miles de visitantes y locales se congregaron en el Jardín de la Unión. Bajo un ambiente impregnado de aromas cítricos y flores frescas, el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, dio inicio oficial a las festividades. Este evento no solo resguarda la identidad cultural, sino que impulsa de forma significativa la reactivación turística en el corazón del Bajío. El Viernes de Dolores en Guanajuato representa una de las fechas más sagradas y esperadas por la comunidad. Durante la inauguración, las autoridades hicieron un llamado a preservar estas costumbres que fortalecen el tejido social. La entrega de flores, nieve y agua fresca simboliza el consuelo a la Virgen, una acción que los guanajuatenses resumen con la frase tradicional: “ya lloró la Virgen”. Esta expresión marca el punto máximo de una jornada que mezcla la devoción religiosa con el júbilo popular. El Día de las Flores y el colorido del Jardín de la Unión El marco del Día de las Flores en Guanajuato Capital convirtió las calles del centro histórico en un mercado viviente lleno de simbolismos. Los puestos instalados desde el jueves 26 ofrecieron una variedad impresionante de flores naturales, cascarones decorados y artesanías. Ciudadanos de todas las edades se sumaron a la convivencia, manteniendo viva la tradición de regalar flores como gesto de cortesía y alegría. Esta estampa clásica anuncia formalmente el inicio de la Semana Santa en una de las ciudades más bellas de México. La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo encabezó la jornada, participando activamente en la entrega de flores a los asistentes. El movimiento en el Jardín de la Unión fue constante, reflejando una gran afluencia que benefició al comercio local. La mandataria destacó la importancia de estas celebraciones para mantener a Guanajuato como un destino cultural de referencia. El ambiente festivo se extendió por cada callejón, donde la música y los colores recordaron por qué esta festividad es única en el mundo. (Fotografía:Especial) Altares de Dolores: Una tradición que nace en las minas La historia del Viernes de Dolores en Guanajuato tiene raíces profundas que se remontan al siglo XIX. Originalmente, esta festividad comenzó en las casas, templos y, de manera muy especial, en las minas de la región. Los mineros adoptaron a la Virgen de los Dolores como su patrona, rindiéndole tributo con altares monumentales. Estos espacios están cargados de elementos simbólicos como semillas germinadas, papel picado morado y veladoras que representan el dolor y la esperanza de la fe cristiana. Hoy en día, el montaje de los Altares de Dolores sigue siendo un pilar fundamental de la identidad local. Tanto en recintos oficiales como en hogares particulares, la tradición de abrir las puertas para compartir “el agua de la Virgen” persiste. Visitar estos altares es realizar un recorrido por la historia minera y religiosa de la capital. La combinación de elementos naturales con la arquitectura colonial de la ciudad crea una atmósfera de introspección y respeto que atrae a estudiosos de la cultura y turistas por igual. Hospitalidad guanajuatense y el reparto de nieve Un momento cumbre de la festividad ocurrió en las escalinatas del Teatro Juárez, donde se realizó el tradicional reparto de nieve. Este acto de hospitalidad es un símbolo de cercanía entre las autoridades y la ciudadanía durante el Viernes de Dolores en Guanajuato. La nieve, usualmente de sabores frutales, es un alivio para el calor de la jornada y un recordatorio de la generosidad que caracteriza al estado. Es un gesto sencillo pero poderoso que refuerza los lazos comunitarios en un día de gran relevancia espiritual. La seguridad y la organización permitieron que el Viernes de Dolores en la capital transcurriera con orden y alegría. El operativo coordinado entre autoridades estatales y municipales garantizó que las familias pudieran disfrutar de los recorridos por los templos y plazas. Al cerrar el día, el balance es positivo: Guanajuato no solo recordó sus raíces, sino que demostró estar más vivo que nunca. La preservación de estas tradiciones asegura que el legado de los mineros del siglo XIX continúe inspirando a las futuras generaciones de guanajuatenses. (Fotografía:Especial) Compartir Navegación de entradas Guanajuato se viste de gala: Libia Dennise encabeza el tradicional Día de las Flores