(Fotografía: Especial)

Redacción: Victoria Dueñas

¡Se armó el escándalo en el sistema financiero! Resulta que al Banco del Bienestar le cayó una multa de 4.1 millones de pesos por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), y el chisme está de terror. No fue por un simple error de papeleo, ¡no señor! Los multaron porque traían un relajo tan grande en sus controles que, básicamente, dejaron el dinero a merced de los vivos.

El verdadero peligro: Cajeros y empleados con “vía libre”

Lo más grave que descubrieron las autoridades es que el banco no puso medidas de seguridad para controlar los retiros de efectivo en sus sucursales. ¿Y eso qué significa? Pues que dejaron la puerta tan abierta que el propio personal del banco o personas mañosas de fuera podían meterle mano al dinero de los clientes para cometer fraudes o actos ilícitos. O sea, no hay una acusación formal de “robo” todavía, pero el banco les puso la mesa lista para que se despacharan.

El berrinche: “¡No me quemen en internet!”

En cuanto les notificaron las multas, la gente del banco corrió a pedir un amparo. Pero lo descarado es que no se defendieron diciendo “somos inocentes”, sino que se quejaron de que la CNBV los estaba exhibiendo en su página web.

Según el banco, que la gente se entere de sus descuidos en internet es una “picota digital” (como cuando exhibían a los criminales en la plaza pública) y que eso les causa un “daño irreversible a su honor y reputación”. ¡Imagínate! Les preocupa más el qué dirán que el hecho de no cuidar el dinero.

Y para colmo… cuentas “borrosas” en las sucursales

Por si dejar la caja abierta fuera poco, la CNBV también les sacó otro trapito sucio: no registraron bien los costos de construcción de las más de 2,500 sucursales que mandó a hacer el expresidente López Obrador.

Se gastaron tanto dinero (y de forma tan opaca) que rompieron la ley, la cual dice que un banco no puede invertir más del 60% de su capital en edificios y muebles. Como el Banco del Bienestar se pasó de la raya y llegó al 69.3%, tuvieron que pedir un permiso especial de emergencia para que no los castigaran por eso de aquí al 2028.

Entre que “se les olvidó” anotar bien en qué se gastaron los millones de las sucursales, y que dejaron los retiros de efectivo sin vigilancia, el río suena muy fuerte… ¡y ya sabemos qué pasa cuando el río suena!

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