(Fotografía:Especial) El avance de la inteligencia artificial generativa ha impulsado el surgimiento de los llamados thanabots o “griefbots”, avatares interactivos alimentados con mensajes, notas de voz y publicaciones de personas fallecidas. El modelo comercial detrás de estas tecnologías transforma el proceso de duelo en un servicio de suscripción mensual o anual. Mientras algunas desarrolladoras defienden estas herramientas como un consuelo para quienes enfrentan una pérdida, especialistas en ética tecnológica y psicología advierten sobre las implicaciones emocionales de prolongar el proceso de aceptación, así como las brechas en materia de privacidad post mortem y consentimiento digital. ¿Qué son los ‘thanabots’ y cómo funcionan? El término thanabot —derivado de Tánatos, la figura de la mitología griega que personifica la muerte— hace referencia a sistemas de inteligencia artificial entrenados para simular la personalidad, patrón de voz y estilo de redacción de una persona fallecida. Para construir estas réplicas digitales, las plataformas procesan grandes volúmenes de datos personales suministrados por los usuarios o familiares, tales como historiales de chat, correos electrónicos, archivos de audio y publicaciones en redes sociales. A través de modelos de lenguaje natural y síntesis de voz, el sistema genera respuestas dinámicas en tiempo real, permitiendo a los usuarios mantener conversaciones de texto, llamadas de voz e incluso interacciones mediante avatares hiperrealistas en tres dimensiones. (Fotografía:Especial) Aspectos éticos y modelo de negocio El desarrollo de esta vertiente tecnológica ha generado cuestionamientos en diversos ámbitos debido a su estructura operativa y legal: Suscripción periódica: El acceso a la réplica digital suele condicionarse a pagos recurrentes, lo que implica que la interrupción del servicio puede suspender la interacción con la figura del fallecido. Consentimiento post mortem: Inexistencia de un marco legal unificado que garantice que la persona fallecida autorizó en vida la utilización de sus datos e imagen para la creación de un perfil interactivo. Propiedad de los datos: Manejo de información personal altamente sensible por parte de empresas privadas encargadas del almacenamiento y procesamiento del material. Sesgos de personalidad: Riesgo de que los algoritmos interpreten o distorsionen los recuerdos, generando respuestas ajenas al comportamiento real del individuo en vida. Impacto en la salud mental y el proceso de duelo Psicólogos y especialistas en tanatología evalúan el impacto que la interacción con inteligencias artificiales puede provocar en quienes atraviesan un duelo. Aunque algunos usuarios consideran que estos sistemas facilitan una transición gradual tras la pérdida repentina de un familiar, diversos profesionales advierten que la simulación de una presencia continua puede interferir con las fases naturales de aceptación y asimilación de la realidad. El debate actual se enfoca en regular el desarrollo de estas aplicaciones para proteger los derechos de privacidad de las personas fallecidas y prevenir la explotación económica del dolor emocional de los usuarios. (Fotografía:Especial) Compartir Navegación de entradas Luto y respaldo migratorio: La tragedia de una familia guanajuatense en California