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Como su nombre lo indica, los Voladores de Papantla, son de una región totonaca, ubicada en los límites de Veracruz con Puebla, aunque hay vestigios de un ritual similar representado en cerámica en culturas de los estados de Jalisco, Colima y Nayarit.

Otras versiones apuntan a que este ritual como hoy lo conocemos, ya se celebraba en antiguos centros ceremoniales como Yohualicha, en Cuetzalan.

Esta tradición está vinculada, a la invocación de la lluvia y el maíz; en pocas palabras, a la fertilidad.

EL RITUAL

Los hombres-pájaro como también son denominados,  ascienden al tronco de un árbol de pino, normalmente de alrededor de 25 metros, y hacen una especie de danza, más cerca de los dioses, seduciendo a los 4 puntos cardinales (la danza también se lleva a cabo por 4 hombres, cada uno apuntando hacia un punto cardinal), con el fin de que venga la lluvia.

Su significado más profundo se manifiesta en la generación de 52 vueltas por parte de 4 los voladores: cada uno hace 13 vueltas, y en total suman los 52 años del ciclo solar.

Dicho ritual, inicia mucho antes que la parte del vuelo que conocemos mayormente. La comunidad elige un árbol, meticulosamente, luego lo tira, después lo conduce hasta el centro de su comunidad, y todo ello guarda un importantísimo significado en el proceso de invocación y rito.

OTRAS INTERPRETACIONES

En base a otras interpretaciones, y como lo desglosa Mónica del Villar en su artículo, Los Árboles Sagrados del México Antiguo (La Ceiba o Yaxché entre los Mayas) “Los hoy llamados “voladores de Papantla” nos remontan al pasado como se ve en diferentes piezas cerámicas del Occidente de México, la representación de la ceremonia de los voladores, cuyo poste (muy probablemente fuera el tronco de ceiba) puede ser la figura metafórica del axis mundi que surge del centro del universo.”

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Fuente vía: +O DEMX.