(Fotografía:Especial)

El acelerado retroceso de las masas de hielo debido al cambio climático está multiplicando la formación y el volumen de cuerpos de agua en zonas de alta montaña. Este fenómeno da lugar a los eventos conocidos como GLOF (por sus siglas en inglés, Glacial Lake Outburst Floods o inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares). Cuando los diques naturales de morrena o hielo que retienen estas enormes masas de agua ceden de forma repentina, se liberan millones de metros cúbicos de agua, lodo y rocas a gran velocidad colina abajo.

Las regiones del Himalaya y de los Andes se sitúan entre las áreas geográficas más vulnerables del planeta ante este tipo de desastres naturales. Con millones de personas asentadas en los valles cauce abajo, la comunidad científica internacional urge a implementar sistemas de monitoreo satelital, ingeniería de drenaje preventivo y protocolos de alerta temprana para mitigar el riesgo inminente de catástrofes humanitarias e infraestructurales.

El mecanismo detrás de las inundaciones repentinas GLOF

Un evento GLOF ocurre cuando la barrera natural que retiene un lago formado por el deshielo glaciar se rompe o colapsa. Estas represas inestables están compuestas en su mayoría por morrenas (acumulaciones de sedimento, rocas y hielo fósil). El desencadenante de una ruptura puede ser un desprendimiento de rocas, avalanchas de nieve sobre el espejo de agua, terremotos o la simple presión hidrostática generada por el incremento acelerado del volumen de agua derretida.

Al ceder la contención, el agua acumulada cae con una fuerza devastadora arrasando a su paso con vegetación, suelos, carreteras, puentes y comunidades asentadas en los valles inferiores. La velocidad a la que se desplazan estas riadas deja un margen de tiempo sumamente reducido para la evacuación de la población civil.

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Impacto crítico en el Himalaya y la Cordillera de los Andes

En la región del Himalaya, la alta densidad poblacional que habita a lo largo de las cuencas hidrográficas incrementa drásticamente el grado de exposición frente a los GLOF. Países como Nepal, Bután, India, Pakistán y China albergan miles de lagos glaciares cuya cota de volumen ha aumentado a ritmos récord en las últimas décadas debido al alza en las temperaturas globales.

Por su parte, en la Cordillera de los Andes —especialmente en regiones de Perú, Bolivia y la Patagonia en Chile y Argentina—, la pérdida acelerada de masa glaciar ha creado nuevos lagos inestables en valles estrechos. Las comunidades indígenas, agrícolas e infraestructura hidroeléctrica situadas en las partes bajas enfrentan un riesgo constante de destrucción ante eventuales colapsos de morrenas.

Estrategias de prevención, mitigación y monitoreo

La comunidad científica y las agencias de protección civil trabajan en diversas soluciones para reducir el impacto de estos fenómenos extremos:

  • Monitoreo satelital y detección remota: Seguimiento en tiempo real de la expansión de la superficie de los lagos y de la deformación de las morrenas.
  • Obras de ingeniería preventiva: Construcción de canales artificiales de desagüe y sifones para reducir de manera controlada el nivel del agua de los lagos de alto riesgo.
  • Sistemas de alerta temprana: Instalación de sensores de nivel y sirenas comunales para avisar con minutos cruciales a la población aguas abajo.
  • Ordenamiento territorial: Restricción de asentamientos e infraestructura pesada en las franjas de inundación de alto riesgo.

Puntos clave del fenómeno

Riesgo: Pérdidas humanas, destrucción de infraestructura y cambios drásticos en los ecosistemas de valle.

Fenómeno: Inundaciones repentinas por ruptura de represas naturales glaciares (GLOF).

Zonas vulnerables: Cadenas montañosas del Himalaya y los Andes por acelerado deshielo.

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