(Fotografía:Especial)

No hay golpes, tampoco rimas como en una batalla de freestyle y ni siquiera existe una puntuación oficial. La nueva competencia que está reuniendo a cientos de jóvenes en plazas y espacios públicos consiste simplemente en demostrar quién tiene más “aura”.

Las llamadas “batallas de farmear aura” pasaron en cuestión de semanas de los memes y videos de TikTok a encuentros presenciales donde adolescentes se enfrentan mediante poses, movimientos, bailes, gestos y referencias virales de internet.

El objetivo es proyectar seguridad, estilo, carisma y confianza frente al rival. Quien genera más gritos, risas o aprobación del público termina simbólicamente acumulando más “aura”. La tendencia ha ganado fuerza principalmente entre integrantes de las generaciones Z y Alfa.

¿Qué significa realmente “farmear aura”?

La expresión mezcla dos conceptos provenientes de mundos diferentes.

“Farmear” viene de la cultura de los videojuegos y se utiliza para describir la acción repetitiva de acumular experiencia, recursos, objetos o puntos para avanzar dentro de un juego.

En este caso, lo que se acumula no son monedas ni experiencia virtual, sino “aura”.

Dentro del lenguaje utilizado actualmente en redes sociales, tener aura significa proyectar una imagen atractiva, segura, carismática o simplemente “cool”.

Así, una persona puede recibir comentarios como “+1000 de aura” cuando hace algo considerado impresionante o con estilo, mientras que una situación incómoda o vergonzosa puede traducirse en “perder aura”.

“Farmear aura” significa entonces hacer algo que simbólicamente aumenta el prestigio o presencia personal ante los demás.

¿Cómo funciona una batalla de aura?

La dinámica puede parecer extraña para quien observa por primera vez.

Dos participantes se colocan frente a frente mientras el resto de los asistentes forma un círculo alrededor de ellos.

Por turnos, cada competidor realiza gestos, poses, bailes, movimientos, imitaciones o referencias a memes populares de TikTok, Instagram y otras plataformas.

No existe necesariamente una coreografía.

Tampoco hay un reglamento universal ni criterios técnicos para elegir al ganador.

En muchas de las batallas, la reacción del público funciona como jurado: quien recibe más gritos, risas o aplausos es considerado ganador.

Las referencias pueden incluir celebraciones de futbolistas, movimientos provenientes de videojuegos, anime, música, memes y gestos que únicamente tienen sentido para quienes están familiarizados con determinados códigos de internet.

Precisamente ahí está parte del atractivo.

Reconocer rápidamente la referencia que está haciendo otro participante también forma parte del juego.

De TikTok a las plazas públicas

El fenómeno resulta particular porque representa el camino inverso al que normalmente siguen muchas tendencias.

Primero nació dentro de internet.

Después comenzó la imitación entre usuarios.

Finalmente, los jóvenes comenzaron a organizar convocatorias presenciales mediante redes sociales para reunirse en parques, plazas y centros urbanos.

Una vez realizada la batalla, los videos regresan nuevamente a TikTok, Instagram y otras plataformas, donde pueden obtener millones de reproducciones y provocar nuevas convocatorias.

El ciclo se repite: internet, calle e internet otra vez.

Durante agosto de 2026, encuentros de este tipo comenzaron a aparecer en distintos puntos de México, Argentina, Brasil, Perú y Bolivia, además de llegar posteriormente a España.

En Ciudad de México, algunas convocatorias reunieron a jóvenes alrededor de espacios emblemáticos como el Palacio de Bellas Artes.

Incluso la cantante Rosalía acudió durante su estancia en México a una de estas batallas, aumentando todavía más la atención alrededor del fenómeno.

Los memes ahora se representan frente a frente

Una de las claves para entender las batallas es que no se trata simplemente de bailar.

Los participantes utilizan un repertorio completo de códigos digitales.

Por ejemplo, algunos han recreado la celebración “Siuuu” de Cristiano Ronaldo, movimientos relacionados con el “mewing”, gestos virales como el “6-7” y diferentes poses popularizadas por TikTok.

La creatividad para combinar esas referencias y ejecutarlas con suficiente seguridad puede aumentar la reacción del público.

Por eso, lo importante no siempre es hacer algo complejo.

Una acción aparentemente sencilla puede generar una reacción enorme si el participante logra realizarla con suficiente actitud.

Es, en buena medida, convertir un meme digital en una actuación física de pocos segundos.

La tendencia también tiene raíces internacionales

El concepto de “aura” como una especie de puntuación imaginaria de carisma lleva tiempo circulando en internet.

Uno de los momentos que ayudó a popularizar esta idea ocurrió con los videos de Rayyan Arkan Dikha, un niño indonesio que se volvió viral por bailar con extraordinaria tranquilidad y seguridad sobre la proa de una embarcación durante una competencia tradicional.

Usuarios comenzaron a destacar su presencia utilizando precisamente referencias al “aura”, convirtiéndolo en uno de los ejemplos más reconocibles de la cultura del aura farming.

El término fue evolucionando posteriormente hasta convertirse en competiciones organizadas.

En América Latina, creadores brasileños también impulsaron encuentros presenciales que posteriormente comenzaron a replicarse en otras ciudades y países.

¿Moda absurda o una nueva forma de convivencia?

Como ocurre con prácticamente todas las tendencias juveniles, las batallas han generado opiniones divididas.

Para quienes están fuera de los códigos de TikTok, muchos movimientos pueden parecer incomprensibles o simplemente absurdos.

En redes incluso se han popularizado videos de adultos intentando entender qué significa “farmear aura”, evidenciando la brecha generacional alrededor del fenómeno.

Sin embargo, otros análisis apuntan a un elemento interesante: una tendencia nacida completamente dentro de las pantallas está provocando que jóvenes se reúnan físicamente en espacios públicos.

La antropóloga Belén Silva señaló a El País que el fenómeno tiene al menos esa particularidad: los jóvenes abandonan momentáneamente el entorno exclusivamente digital para encontrarse cara a cara, aunque los códigos que utilizan sigan provenientes de internet.

Las batallas funcionan entonces como una combinación de meme, performance, competencia y reunión social.

No necesitan demasiados recursos: basta con un grupo de personas, teléfonos celulares y alguien dispuesto a ponerse en medio del círculo.

Una moda que puede desaparecer tan rápido como llegó

El propio funcionamiento de las redes implica que estas tendencias pueden alcanzar enormes niveles de popularidad y desaparecer pocos días después.

En México, algunos reportes ya señalaban hacia finales de agosto que el interés por las batallas había comenzado a disminuir después de alcanzar uno de sus puntos máximos alrededor del 21 de agosto.

Eso no significa necesariamente que hayan desaparecido.

Durante los últimos días todavía se han realizado convocatorias en diferentes ciudades, incluso fuera de América Latina. En Huesca, España, por ejemplo, decenas de adolescentes se reunieron este 29 de agosto para realizar una batalla.

Como muchas modas nacidas en TikTok, su duración resulta difícil de predecir.

Por ahora, la expresión ya consiguió algo: convertir una puntuación imaginaria de internet en una competencia real donde el premio principal es simplemente demostrar quién tiene más aura.

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