México está experimentando una de las olas de calor más intensas de los últimos años debido a la formación de un Domo Calor. Este fenómeno, reportado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), mantiene temperaturas máximas de hasta 45 °C en estados como Michoacán, Guerrero y Tamaulipas, afectando a casi el 90% del país. Básicamente, una circulación anticiclónica actúa como una “tapa” invisible, atrapando el aire caliente a nivel del suelo y evitando que las nubes o el viento refresquen el ambiente.

Incluso la Ciudad de México ha roto sus promedios habituales superando los 30 °C, lo que no solo aumenta el sudor generalizado, sino que empeora la calidad del aire. Al no haber viento, los contaminantes y el ozono se quedan estancados justo donde los respiramos, creando un combo nada agradable de calor y polución.

¿Por qué ocurre este fenómeno extremo?

Científicamente, el Domo Calor se origina por cambios bruscos en la temperatura del océano. El aire caliente es empujado hacia la tierra y, una vez ahí, un sistema de alta presión lo comprime hacia abajo. Esta compresión calienta el aire aún más, funcionando exactamente como una olla exprés gigante donde nosotros somos los ingredientes.

Los expertos señalan que, aunque estos eventos pueden ser naturales, su frecuencia e intensidad actual están directamente ligadas al calentamiento global y a las emisiones por combustibles fósiles. A falta de una reducción global de emisiones, estos “domos” seguirán siendo visitantes frecuentes. Ante esto, las autoridades recomiendan lo básico: hidratación constante, ropa ligera de colores claros y evitar el sol entre las 11:00 y las 16:00 horas.

Compartir