(Fotografía:Especial) Redacción: Victoria Dueñas México se encuentra en una carrera contrarreloj donde la gestión del agua ha dejado de ser un asunto puramente ambiental para convertirse en un factor crítico de supervivencia operativa, competitividad y estabilidad social. Mientras el país intenta acelerar la transición hacia la captación pluvial y la tecnología inteligente para mitigar una sequía sin precedentes, un desafío inmediato y masivo se asoma en el calendario: los 39 días del Mundial de Fútbol. Durante este periodo, las tres ciudades sede (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) enfrentarán una presión histórica que amenaza con desnudar las costuras de un sistema hídrico que ya opera en números rojos. El reto de las tres sedes: El fútbol en tiempos de escasez De acuerdo con un análisis presentado por la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (Aneas) y el Colegio de Ingenieros Civiles de México, publicado por La Jornada, el panorama es alarmante: el consumo de agua potable aumentará un 40% en el país durante los días del torneo. Este incremento representa un reto mayúsculo para tres metrópolis que arrastran problemas crónicos de desabasto y servicios intermitentes. El informe detalla que México ya registra un consumo promedio doméstico, agrícola e industrial de 754 metros cúbicos ($m^3$) al año por habitante, una cifra que supera por mucho el promedio global de 512 $m^3$. Con la llegada de cientos de miles de turistas a hoteles, restaurantes y espacios públicos, la infraestructura de las sedes operará bajo máxima presión: Ciudad de México: Actualmente, uno de cada cuatro hogares no recibe agua todos los días. Para colmo, cerca del 40% del líquido se pierde en fugas antes de llegar a los grifos. La gravedad de fondo radica en que casi el 70% del agua consumida proviene del acuífero más sobreexplotado del país, lo que genera que la capital se hunda hasta 40 centímetros al año. Monterrey: La capital de Nuevo León arrastra un déficit permanente de 2.1 $m^3$ por segundo en su oferta hídrica. El 60% de su abastecimiento depende de fuentes superficiales —las presas El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca— y el 40% restante se extrae de acuíferos sobreexplotados, manteniendo el sistema en un desbalance constante por el crecimiento urbano e industrial. Guadalajara: Aunque el Lago de Chapala (fuente del 60% del suministro de la zona metropolitana) se reporta en niveles favorables, las organizaciones advierten que la recurrencia de las sequías en la región obliga a mantener una estricta política de conservación a largo plazo. Ante esta inminente crisis, las organizaciones civiles lanzaron la campaña informativa “El agua también nos une”, un esfuerzo que busca involucrar a hoteles, plataformas de hospedaje y restaurantes para vigilar el consumo. El objetivo cultural es directo: normalizar que en este torneo, “cuidar el agua es tan importante como meter goles”. El absurdo del 80%: Desperdiciar la lluvia en plena sequía Frente a la emergencia que detonará el Mundial y el avance de la sequía, el debate de fondo apunta a que la solución no es buscar más fuentes tradicionales, sino cambiar radicalmente el modelo de gestión. Durante el ESG Forum México 2026, especialistas y representantes del sector privado analizaron cómo la innovación puede mitigar el desabasto. Una de las paradojas más graves del país quedó expuesta en el foro y fue consignada por Eje Central: a pesar de que México registra temporadas de precipitaciones importantes, más del 80% de la lluvia termina en los sistemas de drenaje o en escurrimientos superficiales sin integrarse a esquemas de almacenamiento o reutilización. “Las lluvias en México no paran, hoy más del 80 por ciento de esa lluvia se nos va entre las manos”, advirtió Héctor Prado, director de Marketing de Rotoplas, durante el panel “Agua 2030. Riesgo, disponibilidad y competitividad para México”. Prado enfatizó que la sustentabilidad dejó de ser opcional y se ha vuelto crítica para la continuidad de las empresas. Como muestra de que la transición es posible, la compañía destacó el caso de su planta en Ixtapaluca, Estado de México, donde implementaron un sistema de captación pluvial que permite que cerca del 80% del agua utilizada en su operación provenga directamente de las lluvias, evitando saturar la infraestructura pública que abastece a las comunidades vecinas. Tecnología contra el “chorrito de agua” La innovación no solo busca blindar a las industrias, sino resolver la problemática diaria de millones de hogares que sufren de baja presión o cortes intermitentes. Según datos expuestos en el foro, más de la mitad de la población mexicana enfrenta dificultades cotidianas al abrir el grifo. Para combatir esto, el sector privado está desarrollando herramientas basadas en sensores, monitoreo remoto y sistemas de alerta inteligente integrados a tinacos domésticos para optimizar el almacenamiento, mejorar el flujo dentro de las viviendas y reducir el consumo energético. Asimismo, modelos de impacto social como el programa Escuelas con Agua —impulsado en conjunto con Fundación Coca-Cola México e Isla Urbana— demuestran la viabilidad de estos sistemas a gran escala. A la fecha, se han instalado mil sistemas de captación pluvial en escuelas del país, cada uno con la capacidad de recolectar entre 500 mil y un millón de litros de agua al año, supervisados mediante monitoreo satelital. Remate El Mundial de Fútbol funcionará como una lupa implacable sobre la gestión hídrica en México. La justa deportiva obligará a acelerar las soluciones que los expertos llevan tiempo poniendo sobre la mesa: dejar de ver la lluvia como una causa de inundaciones y empezar a gestionarla como el recurso estratégico del futuro. Si las ciudades sede y los sectores productivos no logran masificar la tecnología de captación y contener las fugas en las redes, el costo real de la crisis se seguirá pagando mucho después de que se pite el final del último partido. 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