A pocos días de que se celebre el Super Bowl LX, el “oro verde” mexicano enfrenta su mayor desafío fuera de las canchas. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) ha encendido las alarmas al revelar que la extorsión aguacate está drenando hasta el 5% del valor total de la cadena de suministro. Este fenómeno, impulsado por grupos delictivos que imponen cuotas en zonas productoras como Michoacán y Jalisco, está asfixiando a los productores justo en la temporada de mayor exportación hacia los Estados Unidos. Un “impuesto criminal” que encarece la mesa La extorsión aguacate no es un problema nuevo, pero su intensidad en este 2026 ha alcanzado niveles críticos. Los delincuentes no solo exigen pagos por hectárea cultivada, sino que también cobran “derecho de paso” a los camiones que transportan el fruto hacia las fronteras. Esta estructura de extorsión aguacate genera un efecto dominó: el productor pierde margen de ganancia, el transportista eleva sus tarifas por riesgo y, finalmente, el consumidor paga un precio inflado en el supermercado. Según datos de la ANPEC, este “impuesto invisible” representa una pérdida directa para la economía formal, ya que ese 5% de valor que se lleva la extorsión aguacate no se reinvierte en tecnología, empleos o seguridad para el campo. Mientras el mercado estadounidense espera romper récords de consumo durante el partido, en México la inseguridad se convierte en el principal obstáculo para que el beneficio económico llegue a quienes realmente trabajan la tierra. Logística bajo fuego y el futuro del sector El impacto de la extorsión aguacate también ha afectado la logística internacional. La presencia de retenes ilegales y la amenaza constante de robo de cargamentos han obligado a las empresas a invertir fuertes sumas en seguridad privada y monitoreo satelital, costos que se suman a la pérdida generada por la extorsión aguacate. Las autoridades han intentado implementar operativos de vigilancia, pero la vasta geografía de las zonas aguacateras sigue facilitando el actuar de las bandas criminales. A pesar de que el volumen de exportación sigue siendo alto, la rentabilidad del sector está en jaque. Si la extorsión aguacate continúa escalando, el liderazgo de México como principal proveedor mundial podría verse amenazado por países competidores que no enfrentan estos costos operativos de seguridad. El reto para el cierre del año será desarticular estas redes de cobro de piso para evitar que el aguacate pase de ser un orgullo nacional a una víctima constante de la delincuencia. Compartir Navegación de entradas Venta de chips telefónicos se desploma hasta 90% en México Mortalidad por cáncer en Guanajuato se mantiene estable