Irapuato
fabrica de ilusiones

Una muestra de cambio y adaptación a los nuevos tiempos. Un petrolero de Texas reemplazó sus pozos de petróleo por molinos de viento.

Bobby Helmers, de 79 años, tomó la decisión en su propiedad, ubicada cerca de San Angelo, cuatro horas al oeste de Dallas.

Ahí escucha el susurro de las enormes aspas cortando el aire, formando un círculo de 120 metros de diámetro. Todavía no puede creer el poco ruido que hacen, dice un reportaje de la agencia AFP.

Hace tres años, los trabajadores taponaban sus nueve pozos de petróleo con bombas chirriantes, y cada mañana se cruzaban con los hombres que habían venido a levantar las seis enormes turbinas eólicas que ahora dominan la propiedad.

El rancho vaquero ha sido propiedad durante tres generaciones de la familia de su esposa Sandra.

FACTURACIÓN EN AEROGENERADORES

“Los Stetsons y los caballos han sido sustituidos por gorras y camionetas”, bromea, refiriéndose al famoso sombrero de ala ancha. Las vacas, sin embargo, aún están.

Con un empleado, la pareja cría 125 brangus, una raza híbrida, cruce entre angus (especie conocida por su carne tierna) y brahman (famosa por su resistencia al calor).

Pero, hoy en día, la mitad de la facturación de la explotación procede de los aerogeneradores.

A pocos kilómetros, en un pequeño edificio en medio de enebros y cactus, Kevin DeFoor, de 48 años, dirige a la decena de trabajadores encargados del mantenimiento de los 76 aerogeneradores de los que forma parte el rancho de Bobby y Sandra Helmers.

TEXAS ES CAMPEÓN DE ENERGÍA EÓLICA

“La región se ha desarrollado gracias a la agricultura, la ganadería y el petróleo”, explica a la AFP el empleado del gigante energético francés Engie, que explota el parque.

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Este joven de la zona, antiguo funcionario de prisiones, descubrió tarde que las riquezas de la región no estaban sólo en el suelo.

En 2007 decidió, por primera vez en su familia, trabajar en el sector de la energía eólica. Desde entonces, se ha deshecho en elogios hacia la consistencia del viento local. “Nuestras turbinas funcionan el 50 por ciento del tiempo, lo que supone un gran rendimiento en el sector”.

PRESIDENTE ECOLÓGICO

Los anuncios de Joe Biden a favor de la transición hacia las energías limpias tienen una resonancia especial en Texas.

El estado es conocido por sus combustibles fósiles, pero invirtió mucho a principios de la década de 2000 para convertirse en el primer productor nacional de energía eólica y el segundo de energía solar en la actualidad.

“En contra de la creencia popular, el gobernador George W. Bush (1995-2000) y su sucesor Rick Perry (2000-2015) no querían que Texas fuera exclusivamente el estado petrolero. Querían que fuera un estado totalmente energético”, dice Joshua Long, profesor de medio ambiente de la Universidad Southwestern, cerca de Austin.

Los combustibles fósiles y las energías renovables han coexistido en Texas durante mucho tiempo, y no fue por ninguna convicción ecologista por lo que Bobby Helmers cambió el petróleo por la energía eólica.

INVERSIÓN SEGURA

La suerte quiso que, unos años antes, Infinity Renewables organizara un encuentro entre Bobby Helmers y sus vecinos en un restaurante de la aldea cercana. Los posibles royalties lo convencieron enseguida.

Como el petróleo no es ilimitado, “el rendimiento de los pozos está destinado a disminuir de año en año”, recuerda.

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En la energía eólica, la producción es constante. En cuanto al porcentaje recibido, se incrementa a los 5 y luego a los 10 años, cuando se amortizan mejor las inversiones”.

(Foto: Tomada de la agencia AFP)