Un día después de que el diario The Washington Post dio una muestra ejemplar de dedicar su portada a una nota que había publicado su competencia de toda la vida, The New York Times, la pregunta que muchos periodistas mexicanos nos hicimos es ¿cuándo hará eso la prensa mexicana?

Me explico. El 28 de septiembre, el diario neoyorquino publicó que el presidente y candidato a la reelección Donald Trump pagó apenas 750 dólares de impuestos federales en los años 2016 y 2017 y que nunca pagó impuesto sobre la renta en 10 de los 15 años anteriores (https://nyti.ms/2SttW9j ).

Tras publicar esta notable investigación que le llevó años a los reporteros del Times, el Post dedicó toda su portada a replicar esta información sin reserva alguna, citando al diario neoyorquino y poniendo en contexto lo que representaba para la carrera presidencial estadounidense.

¿Alguna vez hemos visto que El Universal retome una nota de Reforma -o viceversa- y le dé una amplia extensión por su trascendencia?

Si bien para nosotros los periodistas es fácil identificar cuándo se “trepan” algunos medios de las notas de otros, el público lector -al que deben servir- no siempre sabe distinguir quién fue el que ganó la exclusiva.

Un ejemplo. Si preguntamos a nuestro vecino, peluquero o bolero si recuerda quién reveló “La Casa Blanca de Peña Nieto” o quién la llamada “Estafa Maestra”, puedo apostar a que solo uno por ciento identificará que fueron investigaciones del equipo de Carmen Aristegui, el primero, y de una investigación conjunta del portal Animal Político con la organización Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI), el segundo.

En las redacciones de los medios nacionales es muy común escuchar a los editores decir “ni toques ese tema, ni publiques reacciones porque lo trae la competencia”.

Los reporteros pueden tener reacciones importantes, pero como lo publicó la competencia simplemente “no es de interés”.

Si se da una revisada a los medios que se “treparon” al tema de la Casa Blanca o la Estafa Maestra desde el mismo día en que lo publicaron Aristegui, Proceso y Reforma, nadie más lo mencionó y me refiero a Milenio, El Universal, El Financiero, etc.

Hoy cuando desde el poder se ataca un día sí y otro también a la prensa, la falta de solidaridad entre los medios mexicanos es evidente. Ninguno sale en defensa del otro. Es más, medios como Milenio optan por cortar las menciones del presidente Andrés Manuel López Obrador contra el Reforma en las mañaneras cuando le incomoda una nota.

Otros prefirieron evadir o censurar el video divulgado por el portal Latinus México donde aparece el hermano del presidente, Pío, recibiendo dinero.

La prensa está perdiendo la batalla y no me refiero al diario Reforma o a la revista Letras Libres. Y a eso hay que agregarle que sus esquemas de negocio no han cambiado desde el siglo pasado.

The Washington Post, CNN, The Boston Globe, por mencionar algunos, entendieron que cuando existen ataques tan serios a la prensa nada mejor que unirse en una sola voz para exhibir al poder. En México, primero son “mis intereses y mi poder”, los otros que “se jodan”, dirían los dueños.

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