Descalificar. Descalificar. Acusar. Acusar. Atar cabos y sacar conclusiones como si la suya fuera verdad universal.

Este ha sido el guion del Gobierno Federal a los reportes de prensa o informes de organizaciones sociales ajenas a su control cuando exhiben sus fallas e incluso arrogancia en asuntos tan cruciales como el manejo de la pandemia o de la economía.

El ejemplo más claro ocurrió la semana pasada cuando el presidente Andrés López Obrador respondió molesto a un contundente reportaje del diario El País titulado “100 mil muertos en México: Radiografía de un país roto”.

La nota periodística documentó, con datos, investigaciones y testimonios, el pésimo manejo del Gobierno federal para enfrentar la pandemia mostrando las contradicciones y yerros del presidente y su subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, desde que llegó la pandemia a México. (El reportaje se puede consultar en este link https://bit.ly/2HqGn3Q).

Y para responder a esta cruda realidad reflejada en el reportaje, lo primero que se le ocurrió al presidente fue señalar que el periódico -una edición regional en México del diario español- representa intereses del país ibérico y que estos van desde los inmobiliarios hasta los energéticos.

López Obrador nunca respondió al trabajo de campo e investigación de los periodistas: para él, solo por el hecho de venir de un periódico español no tiene relevancia. Minutos después, puso a su vocero, Jesús Cuevas Ramírez, a mostrar los comentarios de los usuarios de Facebook al reportaje.

UN BUEN VOCERO DESMIENTE CON DATOS Y HECHOS

Y encarrerados, “denunciaron” que España ha manejado la crisis del Covid-19 peor que México, como si eso fuera un consuelo. Un buen gobierno -y un buen vocero- refutan punto por punto lo que consideran falso de una información periodística ¿o no?

Pero en su lógica, nos quieren decir que, si tienes un Volkswagen o un Renault estos no sirven y representan otros intereses, pues son de firmas alemanas y francesas, países imperialistas que le han causado daños a la humanidad y a México, respectivamente.

Otra analogía del presidente ocurrió cuando presentó su iniciativa contra el outsourcing -o subcontratación laboral- en la que dijo que la franquicia Starbucks, del conglomerado Alsea, estaba despidiendo a trabajadores en Oaxaca sin prestaciones (aquí sí, un argumento totalmente válido para eliminar estas prácticas).

Pero de ahí acusó que Alsea -sin presentar pruebas- financia a la organización periodística Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) y al bloque opositor Sí por México, conformado por empresarios y organizaciones civiles (https://bit.ly/3lXSJ2z).

De lo que estoy seguro es que los cinco periodistas de El País México que hicieron el reportaje no estaban pensando en Iberdrola, Movistar, Santander o Repsol cuando recopilaron los dramáticos testimonios de familiares de las víctimas del Covid-19.

Tampoco creo que un trabajador de Domino’s Pizza, Burger King, Vips o Chilis (que pertenecen al conglomerado Alsea) estén representando a Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad cuando dan servicio a sus clientes.

Mientras este Gobierno federal siga teniendo esta visión tan reduccionista, la realidad lo seguirá superando como también a sus voceros y afines.

Ah, por cierto, yo critico a este gobierno y soy un fan declarado del futbol americano. ¿Será entonces que represento los intereses de Estados Unidos?

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