(Fotografía:Especial) Redacción: Salvador Moreno El comportamiento del flujo de divisas que los trabajadores migrantes envían de manera periódica a sus comunidades de origen en el territorio nacional mantiene una inercia de crecimiento que desafía los pronósticos de desaceleración internacional. El monitoreo de los indicadores bancarios y de las plataformas de transferencia financiera demuestra que, pese a los ajustes en las políticas migratorias y las fluctuaciones en el mercado de divisas, el capital enviado funciona como un soporte indispensable para el consumo interno en las diversas regiones del país. La evolución del volumen de capital captado plantea un escenario analítico complejo para los especialistas financieros. El incremento en el saldo neto acumulado no responde necesariamente a un aumento volumétrico en el número de transacciones individuales liquidadas, sino a un ajuste al alza en la capacidad de envío promedio de los connacionales, lo que refleja tanto la resiliencia del empleo hispano en el extranjero como la necesidad de compensar los efectos inflacionarios locales. Durante el primer cuatrimestre del año 2026, el ingreso acumulado por concepto de remesas en México registró un máximo histórico para un periodo similar, superando los registros de los años previos. El Banco de México (Banxico) detalló en su reporte macroeconómico que, aunque el número total de operaciones de envío mostró una ligera contracción porcentual en comparación con el ciclo anterior, el monto promedio por transacción se elevó significativamente. Esta combinación de factores permitió que la masa monetaria total captada por el país rompiera récords, consolidando a estas divisas como uno de los principales motores de la economía familiar en las entidades federativas con mayor tradición migratoria, como Michoacán, Jalisco y Guanajuato. Menos transacciones individuales pero con un monto promedio más elevado El análisis detallado de la balanza de pagos expone que la dinámica del envío de dinero ha transitado por una fase de optimización operativa. Las ventanillas de cobro y los sistemas de transferencia digital procesaron un volumen menor de órdenes de pago, lo que en una primera lectura sugeriría una reducción del flujo; sin embargo, el saldo final revirtió la tendencia a la baja de forma contundente. Los analistas financieros explican que los connacionales han optado por espaciar sus envíos para mitigar el impacto del cobro de comisiones por operación, concentrando mayores sumas de capital en cada transacción. Este ajuste en los hábitos de envío permitió compensar la baja en el número total de movimientos bancarios, elevando el valor real del dinero que ingresa a las cuentas de los beneficiarios en territorio nacional. (Fotografía:Especial) El mercado laboral en los Estados Unidos sostiene el envío de divisas Detrás de la solidez en los montos transferidos se encuentra el comportamiento del mercado de trabajo en los Estados Unidos, país de donde proviene más del 95% de las remesas captadas por la nación. A pesar de los discursos políticos y las presiones inflacionarias internas de la economía norteamericana, los sectores de la construcción, los servicios y la agricultura —donde se concentra la mano de obra migrante— mantienen tasas de ocupación estables. El incremento en los salarios nominales en la Unión Americana ha otorgado un mayor margen de maniobra a los trabajadores mexicanos, permitiéndoles absorber sus propios costos de vida en el extranjero sin suspender el apoyo económico destinado a sus familias en México. Esta resiliencia laboral blinda el flujo de capitales frente a escenarios de volatilidad financiera internacional. Remesas funcionan como amortiguador social frente a la inflación local En el ámbito doméstico, la llegada histórica de estos recursos económicos se traduce de manera directa en la subsistencia y el poder adquisitivo de millones de hogares. La derrama económica de las remesas se destina principalmente a la adquisición de la canasta alimentaria, el pago de servicios básicos, la atención médica y, en menor medida, a la mejora de la vivienda o la educación. Los economistas señalan que, ante el encarecimiento global de los bienes de consumo, las remesas operan como un amortiguador social crítico en las comunidades rurales y suburbanas. Sin el ingreso de estos recursos provenientes del exterior, las tasas de vulnerabilidad económica y pobreza por ingresos registrarían incrementos significativos en las zonas con menor dinamismo industrial. Bancos y remesadoras digitales diversifican opciones de cobro en los municipios Ante el volumen récord de capital en circulación durante este año, las instituciones financieras y las plataformas tecnológicas de finanzas (Fintech) han expandido su infraestructura de atención en los municipios de la entidad. La meta sectorial es agilizar los procesos de cobro, disminuir las filas en las ventanillas tradicionales y ofrecer mejores tasas de cambio peso-dólar. La introducción de monederos electrónicos y aplicaciones móviles de cobro directo ha facilitado que las familias receptoras dispongan de su dinero de manera inmediata y segura, reduciendo los riesgos asociados al traslado de efectivo en zonas vulnerables. Las autoridades financieras continúan promoviendo la inclusión bancaria para que los beneficiarios puedan utilizar estos excedentes como capital de ahorro o inversión productiva local. (Fotografía:Especial) Compartir Navegación de entradas Aseguran toma clandestina y más de 70 mil litros de hidrocarburo en Celaya ¿Sin plan este sábado? Te contamos por qué no te puedes perder a Nadia López García en el Museo del Quijote