(Fotografía: Especial) Redacción: Victoria Dueñas ¿Qué pasa cuando una tragedia satura las salas de urgencias? En el sistema de salud, la diferencia entre la vida y la muerte se reduce a una sola cosa: organización. Con esto en mente, el personal del Hospital General de Acámbaro “Miguel Hidalgo” recreó un escenario caótico para medir su capacidad de respuesta ante un desastre real. El ejercicio simuló un accidente devastador: el atropellamiento masivo de una peregrinación en carretera. Ante el reporte de múltiples heridos graves en camino, el hospital activó el Código Naranja, un protocolo de alerta interna que se enciende cuando la cantidad de pacientes amenaza con rebasar los recursos disponibles. En situaciones de crisis, la improvisación es el peor enemigo. Por ello, el personal médico y de enfermería aplicó el sistema de Triage, una técnica de clasificación rápida que evalúa la gravedad de cada herido para atender primero a quienes tienen la vida en riesgo inminente. El Secretario de Salud de Guanajuato, Gabriel Cortés Alcalá, detalló que estos simulacros forman parte de una estrategia de capacitación permanente. El objetivo es que los equipos médicos de la región del Bajío actúen con total precisión ante contingencias reales, garantizando un trato digno, seguro y humano para los afectados. Para lograr una respuesta integral, el hospital coordinó esfuerzos con corporaciones clave en la atención de emergencias, incluyendo al Heroico Cuerpo de Bomberos, Protección Civil, la Cruz Roja Mexicana y el Sistema de Urgencias del Estado de Guanajuato (SUEG). Los minutos de oro: Por qué este ensayo nos cambia la vida En la medicina de urgencias existe un concepto implacable conocido como la “hora dorada” o los “minutos de oro”. Es ese lapso crítico inmediatamente posterior a un trauma donde recibir atención médica organizada determina si una persona sobrevive o no. Cuando el caos estalla, esos minutos se pueden perder si el personal no sabe exactamente a dónde correr; por eso, estos ejercicios no son un trámite burocrático, sino ensayos para automatizar la calma y la precisión. A nivel internacional, ciudades con protocolos de guerra o zonas metropolitanas masivas como la Ciudad de México ensayan constantemente estos escenarios ante colapsos o sismos. Sin embargo, lo verdaderamente valioso de lo ocurrido en Acámbaro es la descentralización de esta preparación. No se necesita estar en una megalópolis o en un centro médico de tercer nivel para tener un sistema de salud que defienda los “minutos de oro” de sus ciudadanos. Que el “Hospital de la Gente” se prepare con este rigor para un accidente en una carretera local es la prueba de una medicina más humana: la garantía de que, si ocurre lo inesperado, la comunidad cuenta con un equipo listo para ganarle la carrera al tiempo y traer a los suyos de vuelta a casa. Compartir Navegación de entradas Zapateros y mujeres corren un riesgo mayor de sufrir cáncer de vejiga si ignoran síntomas clave Eurodiputados piden a la FIFA investigar el premio otorgado a Donald Trump