“México se ha vuelto irrelevante en la escena internacional”. Así, con nueve palabras tajantes resumió la experimentada corresponsal mexicana en Washington, Dolia Estévez (https://bit.ly/3cuo9K1), la actual política exterior de México, justo tras escuchar el mensaje enviado por el presidente Andrés Manuel López Obrador a la Asamblea General de las Naciones Unidas, que cumple 75 años, y que inició sus trabajos por primera vez a distancia.

Por supuesto que las palabras de la periodista que ha cubierto la Casa Blanca durante más de tres décadas le valieron una serie de reproches y ataques de las hordas fanáticas que poco entienden lo que significa hablar ante el máximo foro mundial.

En su mensaje del 22 de septiembre, el presidente mexicano omitió hablar de la importancia que representa para México que ocupe un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU ni de su propuesta presentada ante el máximo foro mundial para el acceso universal a las próximas vacunas contra el Covid-19.

Fiel a su costumbre, el tabasqueño optó por hablar de su propio proyecto con una breve referencia de la pandemia (“la cual enfrentamos con éxito”) distanciándose por mucho de la mayoría de los Jefes de Estado del mundo que expresó su preocupación por los desastrosos efectos que está provocando en sus economías y sistemas de salud.

TRUMP, CON LO MISMO

Unas horas antes, el presidente estadounidense Donald Trump usó el mismo foro como plataforma de ataque contra China responsabilizándola del coronavirus y exigiendo que sea llamada a cuentas, sin admitir las fallidas políticas de su gobierno cuando se declaró la pandemia. Hace dos años, el 25 de septiembre del 2018, Trump había arrancado las carcajadas de los líderes mundiales cuando soltó que, en menos de dos años, su gobierno “ha conseguido más que casi ningún otro gobierno en la historia de nuestro país”. (https://bbc.in/3333HwM).

Por muy válido que sea el mensaje de López Obrador en cuanto a su distanciamiento de los gobiernos mexicanos anteriores sobre su combate a la corrupción (es un decir) y austeridad (mal canalizada), veo una distancia enorme entre el mexicano y quien ha sido un verdadero líder de izquierda: José Mújica, el presidente de Uruguay de 2010 a 2015, quien sí supo transmitir la austeridad, sencillez y compromiso con las causas sociales.

UN LÍDER QUE SÍ SACUDIÓ

Fue el 25 de septiembre de 2013 cuando el mandatario uruguayo dirigió un histórico discurso ante la Asamblea General de la ONU donde expuso su visión del mundo, tolerancia y mirada hacia el futuro.

“No miro hacia atrás porque el hoy real nació en las cenizas fértiles del ayer. Por el contrario, no vivo para cobrar cuentas o reverberar recuerdos. Me angustia, y de qué manera, el porvenir que no veré y por el que me comprometo. Sí, es posible un mundo con una humanidad mejor, pero tal vez hoy la primera tarea sea salvar la vida”, dijo en su mensaje.

Y más adelante fue contundente: “Tal vez nuestro mundo precisa menos organismos mundiales, de esos que organizan foros y las conferencias que les sirven mucho a las cadenas hoteleras y a las compañías aéreas y que, en el mejor de los casos, nadie recoge y los transforma en decisiones. Necesitamos, sí, mascar mucho de lo viejo y eterno de la vida humana, junto a la ciencia, esa ciencia que se empeña por la humanidad, no para hacerse rico”. (El discurso puede consultarse aquí https://bit.ly/3cuucOJ).

Queda claro que, cuando se quiere transmitir al mundo un mensaje verdadero, con profundidad y sencillez, un líder mundial se hace espacio solo, sin necesidad de presumir logros que, en los hechos, convencen solo a los fanáticos.

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